Un país petrificado

Publicado: 20 ene 2026 - 04:49
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Opinión. | Atlántico

Cuando las ediciones en papel de los periódicos nacen desfasadas, porque la noche ha sido pródiga en sucesos, mala señal: o ha ocurrido algo importante -nunca una buena noticia, claro- en otro huso horario del mundo, o ha ocurrido una tragedia a escala nacional. La noche entre el domingo y el lunes fue, en efecto, tremenda y dejó a toda España sobrecogida, petrificada. Y bastante paralizada. Cuando esto escribo hay cuatro decenas de muertos en un accidente ferroviario doloroso, que ha obligado a suspender la `normalidad`, siempre relativa y algo tóxica, por la que discurre la política española.

Y es que nada, nada, puede superponerse al horror de ir contando, a lo largo de la noche, muertos que jamás deberían haberse producido, inesperados. Escribo en esta mañana de lunes sabiendo que llegarán otras malas nuevas derivadas de un accidente que, a estas horas, aún carecía de explicación, aunque ya alguno (desde las cercanías de Santiago Abascal, por ejemplo) se había lanzado, algo imprudentemente, a culpar directamente al Gobierno y al deterioro progresivo de la red ferroviaria de lo ocurrido. No llegaré yo tan lejos, obviamente.

Sí diré que, al menos, me gustó. La unanimidad de nuestras fuerzas políticas, que tan pocas alegrías nos dan, en suspender sus actividades: Feijoo y Sánchez se pusieron inmediatamente de acuerdo en aplazar el encuentro previsto en La Moncloa para este lunes, la campaña electoral aragonesa quedó en suspenso también y el presidente abandonó su pretensión de protagonizar en la mañana de este lunes, junto a muchos de sus ministros, un acto `propagandístico` sobre el establecimiento de un fondo soberano en España para invertir en empresas.

Nada de esto, con ser importante, tenía relevancia este lunes de luto. La construcción de un país implica que ese país funcione, y fueron muchas las cosas que no funcionaron -otras, en el rescate y atención a los heridos, parece que sí- entre la última hora de la tarde del domingo y la mañana del lunes. Ya digo que son muchas las explicaciones pendientes, las incógnitas por resolver, numerosas las urgencias médicas por atender, los servicios viajeros por restañar, los sistemas de ayudas oficiales que establecer. A mí me preocupa que se mantenga la unidad de la nación a la vista de la gravedad de lo ocurrido, el auxilio a los damnificados, que son muchos, el restablecimiento del servicio ferroviario y la cura de nuestras heridas, porque todos quedamos siempre algo tocados al ver tanto sufrimiento.

Luego, mostrando que hay cosas más importantes que las que nos ocupan cotidianamente, ya retomaremos esa `cumbre` entre los dos hombres que más responsabilidad tienen en esa construcción de país. Y proseguirá la campaña aragonesa, y todo eso que siempre queda pendiente y se queda como suspendido en el aire cuando la tragedia nos viene. ¿Qué ha ocurrido? Poco a poco nos irán desgranando informaciones que los propios responsables parece que no tienen aún. Con el alma acongojada, envío un abrazo a quienes esto puedan leer y hayan sido damnificados. La solidaridad, ahora, es lo que nos pone a prueba.

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