Otegi logra el blanqueo de ETA por las cesiones de Sánchez

Publicado: 04 jun 2026 - 03:00
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El manido argumento de que, porque ETA ya no mata y que no existe, hay que ser benevolentes en el blanqueo de esta organización criminal y extender las medidas de gracia a sus asesinos condenados a cientos de años de cárcel, es un argumento falaz para justificar los acuerdos de Pedro Sánchez con Bildu a cambia de su consistente y reafirmado apoyo. Otegi lo ha reafirmado, del mismo modo que el precio sigue siendo, principalmente, sacar de la cárcel a sus compañeros de ideología y objetivos. Porque ETA no existe formalmente, pero siguen vigentes sus metas, asumidas por Bildu (y dentro de este conglomerado especialmente por Sortu), ETA no existe, pero si existen 853 asesinatos (373 impunes), 3.500 atentados y más de 7.000 víctimas, incluido el asesinato de 22 niños.

Y ahí están las cifras: Hasta octubre de 2024, con relación al 2011, 578 presos de la banda se habían beneficiado de las llamadas medidas de reinserción, entre los asesinos liberados destacan nombres siniestros, como el famoso ‘Kubati’, autor de 13 asesinatos, entre ellos los de Dolores González Katarain, ‘Yoyes’, en presencia de su hijo de tres años. Hoy en día, aunque las cifras varían, y desde el último año, más del 66 por ciento de los presos cumple condena en su casa o con entrada y salidas de prisión, ahora más evidentes que nunca. Las cartas de arrepentimiento son una burla, puesto que no colaboran en absoluto, como es una medida exigida para obtener beneficios, colaborar en el esclarecimiento de crímenes y estragos no aclarados.

Desde que el doctor Pedro Sánchez alcanzó la presidencia del Gobierno, con el apoyo de Bildu, han sido 30 los miembros de ETA que han recibido el tercer grado. A día de hoy, dos de cada tres presos de ETA están cumpliendo condena fuera de prisión. En los últimos meses, este fenómeno se ha acelerado de modo notable, Se cree que, pese a que sea el modo de justificarlo, el Gobierno vasco usa de modo artero el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, una manera de acelerar las excarcelaciones cuando no se dan las condiciones para el tercer grado.

La consejera de Justicia del del Gobierno Vasco María Luisa San José, del PSOE, dedica elogios a la actitud de los que dice son el 90% de los presos de la banda que asumen "su responsabilidad". Defiende la concesión del artículo 100.2 y de terceros grados a los etarras porque, además de compartir el principio de la "convivencia" con EH Bildu, considera que solo es una "discrepancia jurídica" que ya dos jueces de Vigilancia Penitenciaria hayan advertido públicamente que el Gobierno vasco retuerce la concesión del 100.2 al no contar con las Juntas de Tratamiento y obviar requisitos imprescindibles establecidos en el Reglamento Penitenciario.

Cierto que, por ahora, no todas esas excarcelaciones se consuman, como la de María Soledad Iparragirre, alias “Anboto”, otra histórica dirigente de la organización. Su caso, sin embargo, se ha topado con un obstáculo, y es que un juez revocó su semilibertad y la devolvió a prisión afirmando que no se daban las condiciones necesarias para su salida. Pero a otros les ha ido mejor como a Garikoitz Aspiazu Rubina, alias “Txeroki”, quien fuese considerado durante años jefe militar de ETA y que accedió al régimen de semilibertad mediante el artículo 100.2. Hay nombres especialmente notables, beneficiados del proceso que vivimos, como Jon Bienzobas Arretxe, autor del asesinato del expresidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente. Pero ningún otro tan siniestro, conviene insistir, como Juan Carlos Iglesias Chouzas, alias ‘Gadafi’, uno de los asesinos más crueles de la historia criminal de España. Fuera condenado a 1.123 años de prisión por haber cometido 15 asesinatos y 20 atentados. Pero se le otorgó disfrutar del régimen de semilibertad. La Fiscalía de la Audiencia Nacional recurrió el tercer grado penitenciario aludiendo a los hechos de “extrema gravedad” por los que había sido condenado y exigiendo una “valoración individualizada”. En esos siete meses, el Gobierno vasco había reiterado la conclusión de que este hombre merecía el tercer grado. Otro sujeto de siniestro pasado beneficiado por el Gobierno del PSOE vasco fue Asier Arzalluz Goñi, condenado por varios asesinatos, incluido el del periodista José Luis López de Lacalle.

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