José Teo Andrés
Cíes y la historia
Hace unos días Antonio Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, lanzaba un S.O.S que me temo no está teniendo ninguna repercusión. Guterres alerta de que la ONU está al borde del colapso financiero porque los países miembros, 193, no pagan. Así de crudo, así de sorprendente.
Según Antonio Guterres, la deuda de la ONU alcanza los mil quinientos setenta millones de dólares. Sí, 1.570 millones de dólares y Estados Unidos es el especial deudor. Pero en el ránking de los que no pagan le siguen China, Rusia, Venezuela, Brasil, Argentina, Méjico e Irán. Sin palabras.
Lo cierto es que Donald Trump viene repitiendo por activa y pasiva que no cree en la necesidad de la ONU y por eso ha puesto en marcha "su" Junta por la Paz, uno de esos proyectos megalómanos que se le ocurren o a alguien se le ocurre y él lo hace suyo, y por ahora ya se han apuntado unos cuantos países, supongo que en la mayoría de los casos, más que por convicción, para no contrariarle.
No diré que Naciones Unides es un organismo eficaz al cien por ciento, pero si ha demostrado ser útil en numerosas ocasiones, y, su existencia garantiza un foro donde debatir, de encuentros y desencuentros, pero dentro de los cauces del Derecho.
No está de más recordar que Naciones Unidas se puso en marcha cuando la II Guerra Mundial estaba a punto de finalizar y que representantes de cincuenta países se reunieron en San Francisco conscientes de la necesidad de que existiera un organismo que pudiera dar respuesta a situaciones de conflicto.
Y por cierto su "Carta" de fundación la ratificaron inmediatamente Estados Unidos, la Unión Soviética, China, Francia y el Reino Unidos, y en la actualidad, son ya 193 los países que conforman este organismo.
En mi opinión, la existencia de la ONU es una necesidad a la que no se debería de renunciar. El mundo sería un lugar mucho más pantanoso si Naciones Unidas no existiera.
Es un lugar de debate, de reflexión y también donde los países se "retratan" al tener que tomar posición ante los diferentes conflictos y desafíos del planeta.
De manera que la ONU ya está inventada pero si no fuera así habría que inventarla.
La voz de alarma de Antonio Guterres no debería caer en saco roto sino que los propios ciudadanos debemos de ser los primeros en exigir a nuestros gobiernos que hagan cuanto haya que hacer para que la ONU siga existiendo. No tengan dudas de que el mundo sería un lugar peor sin Naciones Unidas.
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