Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
A estas alturas de la jornada no sabemos qué es lo que se han dicho Putin y Trump en su aireada conversación para tratar de pactar la paz en Ucrania ni conocemos tampoco si han llegado a un acuerdo. En realidad ignoramos si esta conversación tiene algún significado teniendo en cuenta que el principal protagonista del evento ni ha participado en él ni está ni se le espera. Se trata evidentemente de Volodimir Zelenski, el ultrajado presidente del país invadido al que ultraja Putin, deprecia Trump e infravalora la Unión Europea. Mientras los acuerdos de alto el fuego se deban a la pura imposición de los que mandan, la solución no será otra cosa que la sustanciación de una ordenanza que es algo parecido a lo que ha ocurrido con el reparto de emigrantes menores. Pedro Sánchez ha impuesto las condiciones en que se produce el reparto y no hay más que hablar. Como quien dicta las normas es un sujeto que vive en Waterloo de la sopa boba y al que todos los españoles con sus impuestos le estamos financiando un exilio de lujo, la posibilidad de plantear un debate respecto a las medidas tomadas no ha lugar. Cataluña acogerá entre 20 y 30 refugiados y a Madrid le caerán más de 700. Cuando los responsables de la comunidad capitalina han abierto la boca para protestar se han encontrado con la firmeza irreversible del ministro del ramo que alza la mano y advierte que esto es un decreto ley y que un decreto ley no tiene vuelta de hoja. Es más o menos lo que le ha transmitió Trump a Zelenski en la vergonzante cita de la Casa Blanca que abochorna o debería abochornar al género humano y en la que el anfitrión le cuestionó a su invitado hasta el vestuario.
No creo que un país pueda funcionar a base del ordeno y mando que en definitiva es el hilo conductor de esta práctica tan conflictiva que es el decretazo. El decretazo es aquello a lo que apela el que tiene la sartén por el mango para imponer sus criterios aunque chirríen y obliguen, incluso siendo abusivos e injustos. Eso pasa con el reparto de emigrantes en el que Cataluña será, por decreto, quien menos esfuerzo aporte en este contencioso tan ingrato. Andalucía recibirá 700, Galicia recibirá 300, la Mancha 300… y Cataluña 30 porque manda. Como Trump.
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