El saber y el estar (o no estar)

Publicado: 31 jul 2026 - 01:15
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Con su ya conocido perfil de bonhomía impostada, y forzando al máximo su condición de resiliente, el presidente del Gobierno inició su campaña para renovar la Moncloa con una desactivada rueda de prensa televisada en la que durante casi dos horas contó las excelencias de su gestión y la de su gabinete, y a continuación se marchó de vacaciones. Esta vez por tanto, no compareció como en ediciones anteriores disfrazado de empleado de pompas fúnebres, sino moreno, sonriente y con el gesto que a todos se nos pone cuando iniciamos el mes de veraneo.

Una de las muchas escenas de cuento de hadas que ilustraron el parlamento de Pedro Sánchez en su primer mitin electoral de la nueva campaña a la búsqueda de la repetición aunque sea en minoría o como sea, fue la que afecta a sus seres queridos, su esposa Begoña y su hermano David, carnes de sus carnes y sangres de sus sangres. Explicó el presidente que ambos presentan un expediente profesional deslumbrante, que su hermano es un reconocido músico que habla ruso, francés, inglés e italiano y que su esposa es una admirada profesional y una mujer de una gran cultura y presencia en foros internacionales, afirmaciones que nadie podría poner en duda y que yo mismo acepto con entereza y sensibilidad. Pero esas virtudes que acompañan según el presidente a personalidades tan cercanas no eximen de responsabilidades. Begoña Gómez, que seguro sabe mucho de los suyo, está acusada de manifestar comportamientos que son motivo de delito y David Azagra será seguramente un músico excelso, pero nunca se presentó al trabajo que debía desempeñar y, sometido a interrogatorio judicial, no tenía ni la más remota idea de su cometido y no sabía incluso dónde estaba su lugar de trabajo si es que lo había. Fue absuelto de dos de los tres delitos de los que se le acusaba y, condenado por el menor de ellos.

Beethoven no era, según las crónicas históricas, un buen tipo y sin embargo es uno de los tres músicos más grandes en la historia de la Humanidad. John Lennon tampoco lo era.

A Begoña y David, personajes vinculados con el presidente por lazos familiares, se les juzga por su comportamiento, no por sus saberes. Por estar. No por ser.

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