Que no se repita lo de los aeropuertos

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Opinión. | Atlántico

El Puerto ha decidido armarse porque Leixoes va en serio y los precedentes asustan. El más cercano y visible, la transformación de lo que era un aeropuerto secundario, el de Matosinhos-Oporto, en uno de los más importantes de la península, a hora y media de Vigo, concentrando cada vez más vuelos y funcionando por su poder creciente de atracción como un auténtico agujero negro sobre las terminales gallegas. Cierto que la imposible coordinación mínima entre Peinador, Lavacolla y Alvedro y sus ayuntamientos ha ayudado y mucho, pero ahí están los números: hace 25 años, los tres aeropuertos juntos sumaban más pasajeros que el de Oporto, hoy son un tercio de los usuarios del Sá Carneiro. Game Over.

Y esto puede repetirse en el terreno aeroportuario por las mismas causas: en la Región Norte lusa solo hay una Autoridad Portuaria, la que gestiona Leixoes, el Duero en Oporto y Viana, frente a cinco en Galicia, que a menudo compiten entre sí en Vigo, Marín, Arousa, Coruña y Ferrol. Ha habido propuestas para al menos concentrar las terminales de las Rías Altas y las Rías Baixas bajo dos mandos únicos, pero han resultado tan infructuosas como la coordinación aeroportuaria. El Gobierno portugués ha decidido echar el resto con una inversión muy potente para convertir Leixoes en el referente del Noroeste peninsular, no solo de la Región Norte sino también de Castilla y León y Galicia. La única posibilidad de resistir pasa por impulsar un crecimiento en tráficos y tamaño del puerto de Vigo que la Autoridad Portuaria ha puesto en marcha con medidas ya visibles; una, extender la superficie para mover contenedores en los muelles y en el Puerto Seco; dos, ampliar la capacidad de los muelles en Bouzas para que puedan atracar buques oceánicos de más de 220 metros de eslora, que son los que en adelante van a monopolizar el movimiento de vehículos por mar. Y sin rellenos, para que no se ponga nadie nervioso.

Apunte 1. El Celta está en el peor momento de la temporada. Se acabó la gasolina cuando se juega lo realmente importante. Lo único positivo: los siete goles consecutivos de Alavés y Oviedo en Balaídos habrán valido para que la camiseta blanquirroja pase a la historia. Para siempre. El Celta, con los colores de Galicia.

Apunte 2. Ha ganado en Hungría un candidato conservador-liberal, homólogo del PP, al eterno Orban, el Vox de Budapest. Malo para Putin (y Trump), bueno para Europa.

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