Jacinto Seara
Colapso red eléctrica española
Escuchando de buena mañana las declaraciones del nuevo vicepresidente del Gobierno, te asalta un ramalazo de ternura y admiración por un sujeto que, pudiendo estar a salvo de las irás de la mitad aproximada de la población de su país, ha decidido enfrentarse a ellas, afrontando el desafío por el honroso sentimiento de tratar de arreglar un entuerto que difícilmente puede arreglarse. Su antecesora ha estirado la goma hasta que ha saltado por el aire y se ha ido –dicen que llevada de los pelos- a su tierra andaluza para caer allí en lo irremediable. Ella sabe a lo que va y Sánchez a lo único que aspira es a que todo el mundo, incluyendo sus propios votantes, la olviden pronto.
A Carlos Cuerpo le toca ahora no solo procurar que la economía del país entre en razón y comiencen a cauterizarse los múltiples desequilibrios que presenta el sistema –España ocupa una de las posiciones más elevadas de la Unión Europea en la lista de países en pobreza infantil- sino tratar de explicar situaciones en las que él no ha tenido participación pero que le llegan de rebote para que las resuelva incluyendo en el lote la ausencia de Presupuestos Generales en los últimos cuatro años. El nuevo vicepresidente no es un aficionado con dudosa formación, colocado en esta responsabilidad para que ría las gracias de su señorito y se porte como un hooligan en el Congreso y como un indocumentado en su despacho, sino un profesional competente que conoce su oficio y la materia en la que se mueve y que por ello mismo posee caudal de sabiduría para intentar enderezar un panorama de infarto. Pero su destino no es ese por el momento pues lo primero que toca es tratar de explicar al administrado por qué hemos llegado a esto. Por ejemplo, y como argumentaban los periodistas que le preguntaban ayer, si el Gobierno es tan bueno y tiene tantos aciertos, por qué lleva tantos años sin ganar unas elecciones y las últimas citas en urnas a las que ha tenido que someterse las ha perdido por goleada y eso que todavía no se ha enfrentado a la de Andalucía en el que lo previsto es que sufra una derrota sofocante. Las respuestas de Cuerpo han sido un poema como era de esperar, porque no hay argumentos para disculparlo. Pero a él le toca esta papeleta tan ingrata. Y esa no se la quita nadie.
Contenido patrocinado
También te puede interesar