Ya no podrá Bonilla ir de Bonilla

Publicado: 19 may 2026 - 03:30
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Opinión. | Atlántico

Aunque incontestable, no deja de ser pírrica la victoria de Moreno Bonilla en Andalucía, esto es, de un coste superior al beneficio. O dicho de otra manera: gana en votos pero perderá la marca Bonilla, la que le diferenciaba de Vox y ofrecía a su partido una exitosa alternativa hacia la mesura en contraposición a la insensatez de la de Ayuso. Se le acabó a Bonilla lo de ir de Bonilla por la vida, pues ahora tendrá que transigir con esa cosa abyecta de la "prioridad nacional" del socio ultra que perdiendo ha ganado.

Los resultados en Andalucía son tan explícitos que limitan el radio del análisis: el victorioso PP no lo ha sido lo suficiente como para no necesitar entregarse de hoz y coz a la ultraderecha, como en Extremadura, Castilla y Aragón; el alicaído PSOE paga además la designación de una candidata completamente absurda; y la "izquierda a la izquierda" se rehace, más la andalucista que la estatal, superando en votos mancomunados a Vox. Hasta aquí, el fiel dibujo de la suerte corrida por los cinco primeros partidos en los comicios, pero al llegar al sexto, es decir, a la sexta fuerza política de la región, lo explícito de los resultados fríe el cerebro, y con ello su capacidad de analizar: más de 100.000 votos para Se Acabó la Fiesta, ese trasunto del patio de Monipodio engendrado entre Rinconete y Cortadillo.

Uno se reconoce incapaz de dilucidar el fenómeno, pero no es el único incapaz de dilucidarlo: ¿En qué cabeza cabe que un Alvise Pérez pueda comer el tarro a cien mil andaluces hasta el punto de inducirles a introducir en la urna su papeleta? Lo del medio millón de Vox puede explicarse, no sin pesar, atendiendo a la proximidad de su ideario (por llamarlo de algún modo) al franquismo sociológico nunca removido y ni siquiera actualizado, pero lo del tal Alvise desborda cualquier intento de explicación racional. El respeto que en democracia se debe a los resultados electorales se enfrenta con ésto de Alvise Pérez a una dura, casi insuperable, prueba. Era previsible, en fin, que el mapa de Andalucía se tiñera de azul, pero el azul del que va a teñirse va a ser tirando a azul mahón.

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