La catástrofe andaluza

Publicado: 19 may 2026 - 04:00
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La victoria agridulce obtenida por Juanma Moreno en las elecciones de Andalucía no debería servir de coartada para que el sanchismo –basta ya de llamarlo PSOE porque nada tiene que ver con los planteamientos del viejo partido- explicara su fracaso sin paliativos, pero es muy probable que ese inadmisible argumento sea el elegido por una tropa tramposa y vergonzante para tratar de eludir las necesarias reflexiones humildes y dignas para presentarse ante un país que los repudia en cada consulta electoral. María Jesús Montero fue enviada por Sánchez al matadero probablemente para borrarla del mapa como hizo en la consulta de Aragón con Pilar Alegría, pero esta catástrofe adquiere una proporción mayor pues se produce en lo que en su momento fue el granero socialista y hoy es una de sus pesadillas más grandes. El PP dobla prácticamente al PSOE en porcentaje (41,6% contra 22,7%) en escaños (53 por 28) y en votos (1,750 millones contra 950 mil). Tratar de cauterizar esta sangría propia con argumentos derivados de la ausencia de mayorías absolutas y la necesidad de gobernar con pactos, además de una estafa es un comportamiento tan ridículo como cobarde.

Sin embargo, ha llegado un momento en que esta deriva sanchista que es como una loca carrera a ninguna parte, ha acabado arraigando, porque no existe entre los constantes perdedores una forma más honrada de explicarla. Pedro Sánchez ya no está en entre nosotros y ha decidido abrazar la elevada misión de salvar el mundo convertido en un apóstol de la paz universal. Por tanto, nadie lo encontrará ya en la Moncloa ni logrará que se implique en tediosos y molestos asuntos domésticos que no le interesan ni le ponen. Le importa un rábano que las carreteras españolas se hayan deteriorado hasta hacerse seriamente peligrosas, le importa un rábano que los trenes se salgan de una vías en deplorable estado, le importa un rábano gobernar sin presupuestos desde hace cuatro años, las respuestas de los jueces, el crecimiento del narcotráfico, los accidentes laborales de la Guardia Civil o el precio de la cesta de la compra. Nada de eso lo importuna ya porque ya nada de eso le inquieta ni le interesa. Solo le preocupa él mismo, lo que le ocurra al país le da igual pues de eso ya se encargara la tropa. Y cuando sobran como Alegría o Montero, las mata. Y ya está…

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