Fernando Ramos
Sánchez, de espaldas al Parlamento y frente a los jueces
El año que despedimos también nos deja algunas buenas noticias. En el transcurso del acto de entrega de despachos a los integrantes de la 63ª promoción de fiscales del Estado - 76 en total- conocimos datos muy llamativos: el 75% por ciento de los nuevos miembros de la carrera son mujeres y nueve de ellas figuran entre los diez mejores expedientes de la promoción.
Es un hecho qué, a mi modo de ver, viene a confirmar uno de los cambios más sustantivos experimentados por la sociedad española en los últimos años: el acceso de las mujeres a tareas de rango social elevado que hasta hace una generación eran territorio prácticamente acotado para los hombres.
Estamos, pues, ante una buena noticia que anuncia un refuerzo llamado a mejorar la administración de Justicia. Tarea todavía limitada de recursos para hacer frente al incremento de una litigiosidad con tendencia a seguir creciendo en la medida en la que en España se ha incrementado la población hasta alcanzar una cifra cercana a los 50 millones de habitantes.
El rey Felipe VI que presidió el acto al que también asistieron Isabel Perelló, presidenta del CGPJ, Félix Bolaños, ministro de Justicia y Teresa Peramato, flamante fiscal general del Estado , emplazó a los nuevos fiscales a asumir el compromiso con los ciudadanos y con el Estado de derecho: con "sensibilidad, humanidad, prudencia y ética profesional".
La intervención de la fiscal general del Estado cuyas palabras fueron escrutadas con particular interés dado el insólito final de quien la precedió en el cargo- condenado por el Tribunal Supremo- acertó al señalar qué: "Detrás de cada procedimiento hay historias, sufrimientos y esperanzas" y animó a los nuevos miembros de la carrera "a proteger a los más débiles frente a los poderosos", recordando que el Ministerio Público es garante del derecho y defensor de los más vulnerables.
Es lo que la sociedad espera de ellos. Una nueva promoción integrada por jóvenes a los que cabe atribuir entusiasmo y probidad en el afán de servir la mejor versión de la justicia. Qué entre los nuevos fiscales tres de cada cuatro sean mujeres y que también lo sean nueve de los diez mejores expedientes añade un plus. Estamos ante una noticia que tranquiliza dadas las turbulencias por las que ha pasado la institución. Como decía, no todos han sido malas noticias en este año que despedimos.
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