Naturaleza humana

Publicado: 01 feb 2026 - 02:43
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Se repite con frecuencia en nuestra época que vivimos una “crisis antropológica”. No resulta sencilla, ni al alcance de todos, y mucho menos sin estar asediada por el error, la respuesta al interrogante: “¿en qué consiste ser humano?” o, dicho de otro modo, “¿qué es la naturaleza humana?”, ¿qué es lo propio y característico del hombre?

En otros tiempos, con apoyo en el saber adquirido, en la tradición de pensamiento, se decía que la naturaleza humana consiste en la unión singular del alma y del cuerpo: en el hombre, el espíritu y la materia no son naturalezas unidas, sino que su unión constituye una única naturaleza

Desde “abajo” y desde “arriba”, si cabe decirlo así, esta especificidad se escapa muchas veces. No resulta evidente para muchos qué distingue al hombre del animal, al “homo sapiens sapiens” de un chimpancé, o, desde perspectivas “transhumanistas”, al hombre de una máquina.

El nacimiento de la Antropología filosófica, del intento de elaborar un tratado sobre el hombre, un discurso fundamentado y coherente que unifique en un horizonte de comprensión las diferentes dimensiones de lo humano, surge de la confluencia entre dos círculos de cuestiones: La problematicidad del hombre y el progreso de las ciencias humanas.

El hombre se convierte en problema para sí mismo cuando se experimenta como “descentrado”, cuando se queda, como decía Martin Buber, a la intemperie. Sigmund Freud hablaba de tres revoluciones “científicas” descentradoras del hombre: la ofensa cosmológica – la revolución copernicana -, que muestra que el planeta Tierra no es el centro del mundo; la ofensa biológica – la revolución darwiniana -, que muestra a nuestra especie como resultado de la evolución; la ofensa psicológica – la revolución psicoanalítica -, que muestra que “el alma” no es algo simple, sino más bien una confusión de impulsos. A estas tres ofensas podríamos añadir, al menos, dos más: la ofensa sociológica – de Karl Marx -, según la cual el hombre no es el autor de la historia, sino un producto de la misma, y la ofensa lingüística, que prescinde del sujeto, rebajándolo a una pieza más del conjunto, de la estructura. Por su parte, el progreso de las ciencias humanas ha aportado una gran cantidad de conocimientos sectoriales sobre el hombre, ocultando quizá más que revelando su esencia.

La autoconciencia práctica de lo que somos nos dice, en ocasiones, de modo inmediato, aunque sea parcialmente, lo que los discursos racionales intentan expresar con mayor precisión. Viene a mi mente una canción interpretada por Michael Jackson, incluida en su álbum “Thriller” (1983), titulada “Human Nature” – “Naturaleza humana” -. El afán de no quedar retenido entre cuatro paredes, sino el deseo de explorar el mundo; el impulso de estirar la mano y establecer conexiones con los otros; la motivación que nos lleva a buscar la cercanía y el amor son, entre otros, hechos que manifiestan nuestra “Human Nature”, nuestra condición humana: “If they say: Why? Why? Tell them that it's human nature” (Si ellos dicen: ¿Por qué? ¿Por qué? Diles que es la naturaleza humana).

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