Ramón Pastrana
Belleza
Ante una sala abarrotada en una exitosa jornada de vivienda desarrollada el 28 de febrero en Verín por el Partido Popular, Luis Menor, presidente del PPde OU, realizó una acertada reflexión: “En Ourense tenemos cerca de 100.000 viviendas vacías de las cuales muchas pueden ser habitables. ¿Por qué no convertir esto en una oportunidad para ganar población?”.
Pues bien, ese es el reto y ese debe ser el objetivo, comenzamos con los datos para situarnos correctamente en contexto:
Las viviendas vacías según el INE en 2024 en Galicia sumaban 506.370, de las cuales 64.611 eran de bajo consumo y 142.163 de uso esporádico. La estimación de viviendas vacías sobre los estudios/análisis de datos realizados por Fegein es de 359.479. La realizada con los datos de la Agencia Tributaria: 344.453 viviendas vacías, el 30,50% del parque. Los estudios/análisis realizados por Fegein (año 2024) prácticamente coinciden con los datos de la Agencia Tributaria sobre el censo de viviendas vacías. En la provincia de Ourense son 119.348 viviendas vacías, según el INE, y 82.716, según Fegein.
Y ahora entremos en materia con rigor identificando y clasificando el parque de vivienda vacío. Antes de actuar hay que saber qué tipo de vivienda vacía existe: vacía por herencias sin resolver, segunda residencia ocasional, deteriorada o no habitable, vacías por miedo a impagos y falta de seguridad jurídica, vivienda en manos de grandes tenedores o entidades financieras.
Entre las medidas claves sería interesante crear un censo autonómico de vivienda desocupada, coordinado entre la Xunta de Galicia y los ayuntamientos, cruzando datos de IBI, consumo eléctrico y padrón. Otra sería incentivar a los propietarios de viviendas vacías antes que sancionar. En Galicia el problema no es solo urbano. Hay miles de viviendas vacías en entornos rurales.
Mi propuesta: un programa específico de rehabilitación rural vinculado a repoblación, cesión temporal a cooperativas o alquiler protegido, bonificaciones fiscales si se destina a teletrabajadores o familias jóvenes, vinculación a fondos europeos y transición energética.
Muchos propietarios no alquilan por miedo o por falta de tiempo. Para evitarlo se debería crear un a oficina pública de intermediación que gestione el alquiler completo, un contrato estándar garantizado por la Administración, asegurar el cobro y gestión de incidencias. Un modelo similar al que funciona en ciudades europeas donde la Administración actúa como “arrendador intermedio”.
Si Ourense tiene alrededor del 43% de vivienda vacía, no se trata de movilizar todo. Un objetivo razonable sería movilizar 8–10% del stock vacío en 5 años, priorizar zonas, rehabilitar vivienda rural con enfoque demográfico. Con ello se garantiza el derecho a vivienda, se activa el patrimonio arquitectónico improductivo, se contribuye a fijar población y atraer empleo.
Mi propuesta es clara: primero ayudar, después incentivar. Que el propietario tenga seguridad y el inquilino, estabilidad. Y que el patrimonio construido cumpla su función social. Movilizar vivienda vacía es una política social, económica y demográfica. No se trata de intervenir por intervenir, se trata de activar lo que ya existe.
Ourense puede aumentar su oferta de vivienda rehabilitando, garantizando seguridad jurídica y gestionando mejor.
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