Aquella Movida de Vigo

Publicado: 12 sep 2026 - 05:00
Opinión.
Opinión. | Atlántico

La música de Golpes Bajos ha superado el muy exigente test del tiempo y suena incluso mejor hoy que hace 40 años. Entonces, sobre todo mi tocayo Cardalda y el incalificable -era un tipo curioso, singular, único hasta en su extrema ideología política- Coppini, dieron un golpe sobre la mesa, cambiando el sonido cutre de los grupos de los ochenta por otra cosa muy distinta que duró hasta hoy. Un salto de siglos: del sonido lata que llegaba desde los setenta a una producción homologable internacionalmente. Golpes Bajos fueron una rareza y duraron mucho menos de lo que debían, apenas tres o cuatro años por motivos que probablemente ni ellos mismos pueden explicar hoy. En directo, rara vez lograban llegar al nivel de sus discos, en parte por la complejidad, para la época, de las percusiones electrónicas. Pero ahí dejaron para la inmortalidad tres discos imprescindibles para entender la música española y todo lo que vino después, en gran parte hijos de Golpes Bajos, en estructura, propuesta e incluso imagen. A Teo Cardalda le fue bastante bien después comercialmente con Cómplices, que era otra cosa, y como productor, aunque nunca pudo recuperar el techo de Golpes Bajos, inigualable.

Fueron la mejor embajada de Vigo, no solo de su música, de la famosa Movida y de la cultura local, sino de la ciudad: de una gris industrial lluviosa, a otra colorida y vanguardista, moderna de verdad, capaz de exportar el modelo a toda España. Otros lo hicieron también a su manera, como Siniestro Total (cuyo homenaje final se hizo en Madrid) y muchas otras bandas, de mayor o mejor pegada, algunas de las cuales -o más bien lo que queda de ellas- están hoy en el muelle de Trasatlánticos. La Movida, con sus éxitos y sus despropósitos, como aquel Vigo se escribe con M de Madrid o al revés, que acabó como acabó.

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