Misión suicida

Publicado: 15 may 2026 - 03:01
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Opinión. | Atlántico

A un tiro de piedra de las elecciones andaluzas y con unas encuestas que coinciden en lo principal, nadie duda a estas horas de quien será el vencedor en las urnas, cuestión que ha aceptado hasta Tezanos que ya es aceptar. La única incógnita a despejar el domingo es cuántos escaños sacará de ventaja la candidatura de Juanma Moreno Bonilla y si ese resultado le permitirá gobernar en solitario sin tener que acudir a Vox para consolidar su mayoría. El candidato popular es un ejemplo de sensatez y equilibrio y así lo ha demostrado afianzándose y convirtiéndose en indiscutible en un antiguo feudo socialista cuya extensión y población garantizaba la presidencia del Gobierno a Felipe González y cuya desastrosa deriva trufada de fraude, corrupción y caos institucional terminó por conducir al PSOE a la pérdida de unos territorios sobre los que había reinado sin control alguno y sobre los que pesaba una leyenda de clientelismo, pufo y reino de taifas que acabó poniéndolo todo patas arriba.

Sospecho que María Jesús Montero ha sido obligada a salir del Gobierno y ha sido dirigida a encabezar la candidatura a la Junta de Andalucía con el claro objetivo de borrarla del mapa, porque de no ser así no se entiende ni se disculpa su actitud. Montero era uno de los ejes del equipo gobernante andaluz cuando se produjo la hecatombe, y todos los datos apuntan a que su salida hacia Madrid fue una maniobra para extraerla del ojo del huracán. Su vuelta es ahora mucho más penosa, porque la mochila llena de piedras que porta a su espalda y los errores garrafales que está cometiendo uno tras otro en el transcurso de la pantalla no consiguen otra cosa que matarla sola a base de disparos propios en los pies sin que nadie tenga que intervenir en el asunto. El disparate del accidente laboral de los guardia civiles y las llamadas telefónicas indiscriminadas fingiendo ser el Servicio de Salud de Andalucía que ha sembrado el caos y la ira entre los pacientes, forman parte de este demencial comportamiento que la condena sin que sus rivales políticos necesiten mover un dedo. Algo habrá recibido Montero a cambio de aceptar esta encomienda suicida agravada por la incompetencia propia y de su equipo de estrategas. De eso ya sabremos algún día porque, al final, todo se sabe.

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