De Madrid a Abu Dabi

Publicado: 27 feb 2026 - 01:06
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El anuncio de la desclasificacion de los papeles relativos al 23F levantó toda clase de especulaciones y generó expectativas, sobre todo en aquellos que esperaban que en los mismos hubiera datos que involucraran al Rey Juan Carlos o que, por lo menos, le hicieran sospechoso de una cierta connivencia con los golpistas. Además se esperaban el descubrimiento de grandes secretos pero ni una cosa ni otra han tenido lugar.

No se han descubierto grandes secretos porque tanto periodistas, como historiadores e investigadores, con trabajo tenaz y admirable, ya nos habían contado lo sustancial de unos acontecimientos que resultaron ser una definitiva vacuna a favor de la democracia.

Pero aquí el gran morbo se centraba en la actuación del rey Juan Carlos, que resultó ser absolutamente decisiva y constitucional. Lo vivido en Madrid en las últimas horas ha tenido su eco en Abu Dabi y supongo que el emérito ha recibido las portadas de los periódicos con satisfacción. Para calibrar la importancia de la actitud del Rey basta imaginar por un segundo cuáles habrían sido las consecuencias de su silencio.

Los papeles conocidos dicen lo que dicen y además de manera muy taxativa lo que no ha impedido que desde algunos sectores de la izquierda, sobre todo IU, hayan visto en lo conocido un intento de blanqueo de la figura del emérito. Hay aspectos de la vida de don Juan Carlos que no se pueden blanquear pero en lo que al 23F, su actitud fue impecable. Concluir que su reinado fue merecedor de echar todo a la basura, además de injusto, es que no se ajusta a la verdad histórica.

Se quiera o no, conocer los papeles del fallido golpe de Estado, ha supuesto un balón de oxígeno para la Monarquía y tengo que pensar que una enorme satisfacción para el emérito que, a sus 88 años, es bien consciente de estar viviendo el último tramo de su vida aunque su salud sea buena.

Desde mi adicción absoluta a la compasión, soy de las que cree que, efectivamente y tal como ha expresado Nuñez Feijoo, don Juan Carlos debería, cuando él quisiera, volver a España. En Zarzuela se tiene clara conciencia de que esa vuelta se producirá en algún momento. El asunto está en decidir cuándo. En Zarzuela, como en todas las zarzuelas que en Europa existen, nada se improvisa. Se ajustan tiempos, plazos, modos, maneras para que todo cuadre con el momento oportuno.

Ignoro cuando se producirá ese momento oportuno pero lo que sí es claramente inoportuno es que el rey Juan Carlos, con todos sus enormes y decepcionantes errores, no regrese a su país porque él, junto con otros muchos también merecedores de respeto y agradecimiento, fue personaje indiscutido e indiscutible para forjar la democracia de la que hoy disfrutamos. No reconocer esto no deja de ser una estafa a la memoria colectiva.

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