López, Sánchez y González

Publicado: 14 feb 2026 - 04:20
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La situación se está poniendo tan tensa en las entretelas de este PSOE –no confundir con el que gobernó durante tres legislaturas y media con Felipe a la cabeza que ahora es tildado de traidor- que el cinturón de hierro del presidente Sánchez se adentra cuando abre la boca en pozos procelosos y juicios tan desbocados que muchos de ellos anuncian cada jornada la indiscutible oscuridad de su alma. Por ejemplo, Óscar López que es tan inútil y dañino como largo, trató de explicar el batacazo de Pilar Alegría en Aragón culpando a Félix Lamban, quien desgraciadamente ya no está en el mundo desde hace medio año para defenderse de semejante infamia. Óscar López es un sujeto al que le han nombrado ministro para la Transformación Digital y la Función Pública –daría igual que lo hubieran convertido en ministro para la Trasformación de Botijos y la Función Renal- simplemente para que trate de encizañar el ambiente y acosar a Ayuso con la premisa de que no salga. La realidad es que es un peón que ha colocado Sánchez para intentar una misión difícil de coronar cuya única herramienta para conseguirlo es tener una lengua tan rijosa y oscura como la de un gato de angora. No hay mucho más.

Tampoco hay mucho más en el ministro Ángel Víctor Torres, cuyas obras completas al mando de su departamento caben en un sello de correos. Manda en un ministerio de los que sobran porque ha de cumplir otro encargo a pesar de las sospechas que circundan su figura a raíz del caso Ábalos. El ha sido el encargado de abrirle la puerta de Felipe González sin cuya obra política y capacidad de convocatoria, él no estaría ahora donde está ahora porque el PSOE en su versión europea y socialdemócrata no hubiera sido posible sin González y aquellos que le ayudaron en su empeño. De Patxi López y su comportamiento más vale no hablar.

Todo este calamitoso ámbito que respira Ferraz lo ha dejado atrás Pedro Sánchez que ha decidido no volver nunca más a casa convirtiéndose en ministro de Exteriores que es mucho más entretenido y sabroso que presidir un Gobierno que se desangra aún a costa de convertir a Albares en una piltrafa. Todos lo son. Alegría lo sabe y Óscar López acabará sabiéndolo.

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