Las liebres de Sánchez
No hay semana, bueno, últimamente la semana se ha ido reduciendo y ahora va por días, en que el presidente y sus acólitos no lancen alguna liebre para mantenernos distraídos y así desviar la atención sobre los escándalos y corruptelas que afectan al Gobierno.
Es una táctica como otra cualquiera, pero que llega un momento en que se agota en sí misma, en que no da más de sí.
Ya he dejado escrito que me parece bien la desclasificación de los documentos sobre el 23-F. Los ciudadanos tenemos derecho a saber los pormenores de lo que sucedió y por qué sucedió y sobre todo esos papeles tienen y tendrán un importante valor para los historiadores.
Dicho esto, los que vivimos aquél tiempo sabemos que nuestros colegas dedicados al periodismo de investigación hicieron en su momento un trabajo exhaustivo sobre lo sucedido. Y no solo informaron a los ciudadanos a través de periódicos, radios y revistas, también fueron numerosos los libros que se publicaron sobre aquel día, los previos y los posteriores. Es decir, el 23-F en líneas generales está bastante contado, de ahí que los papeles desclasificados no estén, al menos por el momento, arrojando grandes sorpresas. Eso sí, queda claro que el rey, Juan Carlos, estuvo en el punto de mira de los golpistas precisamente porque no solo estuvo contra el "golpe", sino que su actuación lo evitó. De manera que la descodificación de los papeles por ahora no están revelando nada que no se supiera.
O acaso hay alguna "sorpresa" que Sánchez y los suyos guardan celosamente para darla a conocer cuando estemos distraídos. No lo sé.
Lo que sí sé es que la situación política de España hoy, aquí y ahora, es lisa y llanamente convulsa y que en democracia las crisis se resuelven en las urnas, es decir dando la palabra a los ciudadanos.
Pero Pedro Sánchez prefiere ir soltando liebres, (debe de tener un corral repleto) en vez de convocar elecciones por el miedo que tiene a perderlas.
No sé a ustedes, pero a mí me resulta inquietante un gobernante que intenta retrasar la convocatoria electoral buscando subterfugios para que, en vez de que se celebren cuando toquen, en 2027, se retrasen unos meses más. No sé si es por su querencia obsesiva por el poder o porque teme el día después de dejar la Moncloa.
En cualquier caso, su política de soltar liebres terminará cansando y llegará un día en que dejaremos de asombrarnos.
Lo he escrito en otras ocasiones: creo que quienes rodean a Pedro Sánchez no le quieren bien y que los que le aconsejan que resista es por interés propio, es decir continuar en el cargo de ministros, directores generales, asesores, "fontaneros monclovitas" etc. Es decir, esos supuestos "fieles" del presidente lo único que quieren es disfrutar más tiempo de los cargos y de las prebendas del Poder.
Yo intuyo que nuestro Presidente está pavorosamente solo aunque él no lo sabe. E insisto, los suyos no le quieren bien.
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