Antonio Casado
Presuntos españoles
Sigue siendo un misterio qué le debe Pedro Sánchez a Marruecos. Son muchas las preguntas sin respuestas capaces de explicar las constantes cesiones y gestos de servidumbre hacia el país vecino. El último haber ocultado que el 30 de julio, día en el que 80.000 jóvenes invadieron Ceuta, también se produjo la entrada de buques de guerra marroquíes en aguas españolas. Situación que dio pie a que la Armada Española enviara a la zona dos fragatas y un buque de apoyo. Hecho del que no se dio cuenta ni al Parlamento ni a la opinión pública.
Fue una maniobra de lo que los expertos denominan guerra híbrida, etiqueta que resume bien lo ocurrido porque la policía española identificó a militares marroquíes mezclados entre la avalancha de jóvenes que franquearon la frontera de Ceuta. Que la noticia de la presencia de buques de guerra marroquíes en aguas españolas el día del asalto a la frontera la haya publicado el periódico más afín al Gobierno, y que la confirmara el propio Pedro Sánchez en un encuentro informal con periodistas, ha sido interpretado como un intento de desactivar la gravedad del caso - y su ocultación al Parlamento - ante la perspectiva de que iba a conocerse como resultado de la investigación judicial que lleva a buen ritmo la magistrada María Tardón en la Audiencia Nacional.
El eco de la noticia sigue reverberando y causando estupor y da pie a reflexionar acerca del comportamiento de Pedro Sánchez el día en el que se produjeron los hechos. Recordar que se desplazó a Ceuta, que permaneció tres horas en la ciudad que había sido invadida y que tras decir que había sido "una violación de la integridad territorial de España", se marchó de vacaciones a Canarias, produce sonrojo. Por no decir otra cosa. La gravedad potencial de aquella situación gestionada con tanta frivolidad y servidumbre hacia Marruecos nos devuelve a la pregunta inicial del artículo: ¿qué le debe Pedro Sánchez a Rabat? Se acabará sabiendo.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último