Junqueras en la Moncloa

Publicado: 07 ene 2026 - 02:30

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Mandar no es lo mismo que gobernar. El Gobierno comparece maniatado a la hora de sacar adelante proyectos legislativos por falta de apoyos parlamentarios suficientes -entramos en el tercer año sin Presupuestos- pero el presidente juega al despiste haciendo como qué no pasa nada y pretende distraer al personal grabando videos que sube a Tik Tok. Sánchez vive en una realidad paralela y algunas de sus iniciativas para aparentar que sigue gobernado resultan patéticas. Como presentar como hito político de la agenda del mes la visita este jueves de Oriol Junqueras a La Moncloa el líder de ERC acogido a los beneficios de la Ley de Amnistía pese a sus reiteradas declaraciones en las que anunciaba estar dispuesto a repetir los actos sediciosos que culminaron con el intento de golpe de Estado del llamado "procés".

De cara a la gobernación de España y más allá de apuntalar la exigua presencia parlamentaria del PSOE, ¿Qué puede aportar semejante personaje? La respuesta es que poco más que permitir que Pedro Sánchez con el servil concurso de los medios de comunicación afines enmarquen el encuentro en el marco de la impostada "normalización de Cataluña". Que viene siendo uno de los mantras de esta desquiciada legislatura en la que hemos vivido situaciones tan abochornantes como tener que soportar que envalentonados por las cesiones que arrancaron a Sánchez - desde los indultos a la amnistía- los golpistas exigieran que fuera el Gobierno, es decir el Estado, quien pidiera perdón por las sentencias de los tribunales cuyos jueces en cumplimiento de las leyes y en juicios absolutamente garantistas condenaron a los golpistas. Junqueras llega precedido de una exigencia reiterada: conceder a Cataluña el "cupo", una excepcionalidad en materia de financiación. Resulta penoso señalarlo pero Sánchez ha cubierto todas las etapas de la escala de servidumbre humillándose ante quienes proclaman abiertamente su odio a cuanto significa España.

Veremos el jueves a Junqueras en La Moncloa y en el aire revoletea otro encuentro con el prófugo Carles Puigdemont. Pedro Sánchez encara a la desesperada la última etapa de la legislatura. Costará olvidar tanta felonía.

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