Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
No estoy yo muy convencido de que en un escenario como el que vive el país al respecto de sus tensiones judiciales, los jueces dejen de ser jueces para convertirse –bien queriendo o bien si pretenderlo- en estrellas de las películas. Lo digo por el último episodio de estos capítulos por entregas que se desarrollan en torno a las sedes judiciales y que no solo han entrado a cuchillo en los ámbitos puramente políticos sino que se han desparramado por otros órdenes de la vida incluyendo el mediático-deportivo. Hace todavía horas, se celebraban los primeros compases de la vista que juzga el episodio del beso a Jenni Hermoso, y el trascurso de la causa se ha visto prácticamente eclipsado en sus contenidos por el ingreso en su plano principal del juez que lo juzga. Es, al parecer, un magistrado veterano, titular del Juzgado de lo Penal en la Audiencia, muy aficionado a intervenir en el trascurso del procedimiento, que en las distancias cortas se caracteriza por su sentido del humor y su cordialidad. El caso es que José Manuel Clemente y Fernández Prieto, se ha hecho popular por el modo en el que ha conducido las sesiones del proceso que se sigue contra Luis Rubiales, ex presidente de la Real Federación Española de Fútbol y ejemplo vivo de que en este país puede ser presidente de la máxima entidad federativa del fútbol patrio cualquiera si está en el lugar adecuado y en el momento adecuado. Su paso por la RFEF ha sido simplemente dantesco y sospecho que el beso a la futbolista no es ni mucho menos el peor de sus actos a pesar de que, paradójicamente, fue el encargado de liarla.
Pero el juez Clemente, entrando a saco en los diálogos entre los letrados y sus testigos, advirtiendo a los protagonistas, amonestando a la fiscalía y echándole una bronca en público al seleccionador nacional al que acusó literalmente de hacerse el tonto, ha conseguido elevarse por encima del resto de los actores de esta representación, incluyendo en el lote a la propia futbolista víctima del posible delito o al menos, víctima de un comportamiento que podría juzgarse como inapropiado al margen de sus responsabilidades penales. Que se sepa y por el momento, en los más enjundiosos de sus anteriores juicios, el juez Clemente ha absuelto a los acusados. Ya veremos.
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