A Juan Carlos no le compensa ser residente fiscal en España

Publicado: 10 mar 2026 - 03:00
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Asistimos ahora al debate sobre su retorno a España, su pretensión de instalarse en la Zarzuela y la condición que la propia Casa Real señala de trasladar el Reino de España su domicilio fiscal. Claro que cabe la trampa de seguir manteniéndola en Abu Dabi el tiempo preciso, ya que nadie va a comprobar lo contrario, y residir aquí el mayor tiempo posible. O sea, que todo es posible. Estos días corre la tinta sobre el retorno del rey honorífico a España y ha sido la propia Casa Real la que ha hecho trascender que ese hipotético retorno se subordina a una incómoda situación para el viajero, aparte de que retorna a vivir en la Zarzuela plantea otra serie de complicaciones.

Si Juan Carlos vuelve a fijar su residencia fiscal en España tendrá que tributar como nunca lo ha hecho, pues sus comisiones, fundaciones, cuentas en paraísos fiscales y otras cuestiones se han escapado siempre a lo que para cualquier ciudadano sería una obligación ordinaria. ¿Y a cuánto asciende su fortuna? The New York Times la cifraba en unos 1.800 millones de dólares y Forbes la sitúa igualmente en 2.000 millones. Algunos críticos consideran que esas cifras incluirían como propios bienes al servicio de la Corona que corresponden al Patrimonio del Estado. En todo caso, este asunto va a generar sus propios episodios venidero. El 12 de abril de 2019, según el comunicado oficial que sería dado a conocer en marzo de 2020, Felipe había comparecido ante Notario para manifestar que había dirigido una carta a su padre, manifestando igualmente que no aceptaría participación o beneficio alguno en esa entidad, renunciando asimismo a cualquier derecho, expectativa o interés que, aún sin su consentimiento o conocimiento, pudiera corresponderles ahora o en el futuro en relación con la fundación Lucum (donde se centraba parte del patrimonio de Juan Carlos I en el extranjero). En suma, añadía que renunciaba para él y la princesa de Asturias, de cualquier activo, inversión, estructura financiera cuyo origen, características o finalidad pudieran no estar en plena y estricta consonancia con la legalidad o con los criterios de transparencia, integridad y ejemplaridad que informan su actividad institucional y privada. Aparte de ello, Felipe retiraba a su padre su asignación anual de los presupuestos de Casa del Rey (194.000 euros).

Pero las infantas no han renunciado a nada y libre de toda obligación fiscal el Abu Dabi, la fortuna de Juan Carlos ha seguido medrando. Pero, ¿pudo el rey obtener otros ingresos también legales? Juan Carlos percibió unos 2,2 millones de euros que su padre tenía en el extranjero. Hay que anotar los 65 millones de euros, regalo de la casa real Saudí, luego transferidos a su amante Corinna Larsen y los beneficios del uso de las tarjetas black, pagadas por el millonario mexicano Allen Sanginés-Krause. Por el uso de estas tarjetas opacas tuvo que pagar al fisco 678.393 euros, por lo que los técnicos de Hacienda calculan que podría haber gastado 1,2 millones. Y está la Fundación Zagatka, que gestionaba Álvaro de Orleans, primo lejano del rey y su presunto testaferro, que pagó hoteles, aviones y otros gastos de Juan Carlos I, asunto que le llevó a regularizar más de 4 millones de euros para evitar el delito fiscal.

La cuestión clave es que, desde que su hijo le retiró la asignación que cobraba de la Casa Real no se sabe de dónde proceden los ingresos de Juan Carlos, aparte de que vive como invitado en Abu Dabi. Hay un dato relevante a tener en cuenta para que Juan Carlos se convierta en un contribuyente más en España: Debe permanecer en el país al menos 183 días, ya que las ausencias temporales se contabilizan dentro de la estancia. Y al revés. Juan Carlos puede pasar aquí largas temporadas sin cambiar su residencia fiscal. Sería una inmoralidad. Pero visto lo visto no sorprendería. Pero sería un riesgo para la Corona.

Juan Carlos tendría que declarar todas sus rentas percibidas en cualquier lugar del mundo, lo que, en su caso, podría llegar a suponer, según su monto hasta el 50 por ciento de lo percibido. Además, debería afrontar Impuesto de Patrimonio, bien a través de la comunidad autónoma donde fije su residencia. Y además tendría que declarar todos los bienes que posea en el extranjero, su superan los 50.000 euros. En suma, como hacemos todos los contribuyentes tendría que explicar de dónde sale el dinero. Lo mismo ocurre con las donaciones de amigos. En suma, se vería la razón de su queja de no percibir pensión alguna. ¿Se la darían de nuevo? En suma, los expertos fiscales que han estudiado el caso concluyen que tal y como están las cosas, le sale mejor quedarse donde está y venir de vez en cuando.

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