José Teo Andrés
Homenaje en Pontevedra al héroe de Vigo
Bernardo González del Valle, conocido como Cachamuiña por su lugar de nacimiento en Ourense, al fin recibirá un homenaje del Ejército, al que sirvió y al que perteneció hasta su jubilación forzosa después de la Guerra de Independencia. Desde ahora, una escuela de la Brilat, en Pontevedra, llegará el nombre del héroe de la Reconquista viguesa. Curiosa paradoja. En Vigo, Cachamuiña dio nombre a una calle de segunda categoría y ni siquiera aparece donde merece en el monumento de la plaza de la Independencia (quizá sea el personaje del hacha, si no es el legendario Carolo), que tiene en su cúspide a otro militar, Pablo Morillo, cuya trayectoria fue cuando menos dudosa: después de la guerra se pasó al bando ultra de Fernando VII y acabaría llegando unos años después a Vigo de nuevo, pero esta vez al frente de los 100.000 Hijos de San Luis, franceses absolutistas que ayudaron al peor rey de España a liquidar a los liberales. Motivos más que suficientes para, haciendo un revisionismo que ya defendía José María Álvarez Blázquez, desalojarlo del monumento.
Cachamuiña para cuando se produjo el segundo advenimiento de Morillo ya estaba en su casa natal, donde siguió viviendo, recordando su pasado al frente de la milicia y la toma de la villa de Vigo. Con el episodio culminante del hacha en la mano derribando la puerta de Gamboa, a resultas de lo cual recibió una descarga de plomo que le envenenó el cuerpo y el alma para siempre. Ni siquiera su fugaz nombramiento como gobernador de Vigo le alivió el dolor que le produjo todo lo ocurrido. Fue jubilado con una paga miserable y pasaría el resto de su vida en la casa de Cachamuiña, donde falleció y fue enterrado. Años después se logró el traslado a Vigo de sus restos, hoy en Pereiró, el mejor homenaje.
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