Hablar de mi libro

Publicado: 05 jul 2026 - 09:52
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Opinión. | Atlántico

Gracias a los buenos oficios de un gran amigo que es además mucho mejor periodista que yo, cuento entre las joyas de mis archivos electrónicos una copia del libro escrito por Santos Cerdán del que por desgracia no puedo opinar porque aún no he tenido tiempo suficiente para leerlo. En un país en el que el fiscal general del Estado ha sido condenado, la directora general de la Guardia Civil y su colaborador más próximo están imputados, y un ministro de Fomento ha sido condenado a más de veinte años de cárcel, que el secretario general de un partido escriba un libro exculpándose de la ristra de delitos de los que se le acusan, no debería impresionarnos ni sorprendernos, porque vivimos en un ámbito en el que han ocurrido tantas cosas y tan tóxicas para la salud democrática y de las instituciones, que estas cosas ya no nos parecen trascendentes.

Pero sí deberían irritarnos y comprometernos, porque no es bueno que unas situaciones de tal deleznable nivel se acepten como mal menor y acaben resultando parte de la vida cotidiana.

Cerdán está a estas horas adoptando la misma estrategia que puso de moda en su momento Paco Umbral cuando montó el cisco ante las cámaras de la tele durante la entrevista que trataba de hacer sin mucho éxito, Mercedes Milá. Un Umbral, enfurruñado y grosero exigió hablar de su libro: “Yo he venido aquí a hablar de mi libro –reclamó de malos modos- y llevo aquí una hora y no hemos dicho nada de él. A mí me dijeron que hablaría de mi libro y como no hemos hablado nada, me voy” Y se marchó si no recuerdo mal.

Parto por tanto de una situación que no es para mí favorable y es la de no haber leído su libro, aunque gracias a mi amigo, aquí lo tengo y prometo hacerlo. Pero esta estampa de Cerdán remitiendo a los periodistas a su libro en el que todo se aclara, explica y exculpa me recuerda mucho a aquel Umbral insufrible. Entre aquella estampa sorprendente fechada el 21 de abril de 1993 en la que Umbral se quejaba de no hablar de “La década roja” que ya estaba en las librerías y que no triunfo por cierto y “La caída” de Santos Cerdán treinta años largos después, parece que no ha pasado el tiempo. A lo mejor es eso.

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