Groenlandia, el Sahara y el Celta

Publicado: 20 ene 2026 - 01:59
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Groenlandia recuerda al Sahara, con 50 años de diferencia: dos desiertos, uno blanco y otro de arena, ambos codiciados por otros países dispuestos a todo, incluso con la población local totalmente en contra. En 1975, España anunciaba solemne que no permitiría que Marruecos se hiciera con el Sahara, que lo defendería y mantendría como una provincia hasta su independencia. El rey Hassan quería construir su Gran Marruecos por las buenas o las malas y vio que era posible en vista de la debilidad de España, que cedió para evitar una guerra. El último paso en la senda de ignominia ha sido el reconocimiento por Doc PS de la soberanía marroquí y un supuesto plan de autonomía que nadie conoce y que no es más que un trampantojo que los sahararuis rechazan con razón, pese al apoyo de Francia y Estados Unidos, que en esto están en lo mismo por distintas razones. Pero en 1975, los saharauis preferían ser españoles que marroquíes, igual que ahora con los groenlandeses, daneses antes que americanos. Ya sabemos cómo terminó aquella historia, con la huida del Ejército español y la entrega de la administración del territorio a Marruecos y Mauritania, que poco después se lo cedería a los marroquíes al no poder defenderlo del Polisario. La población se mantiene desde entonces en campos de refugiados, aunque la república saharaui ha sido reconocida por 80 estados, tiene voz en la Unión Africana e incluso cuenta con dos asentamientos permanenentes en lo que fue la provincia española.

¿Va a pasar lo mismo en Groenlandia? Lamentablemente y salvo que Europa cierre filas, parece que sí, con EEUU empeñado en destruir la OTAN, algo que nadie pudo imaginar ni en los sueños más locos. Y por las mismas razones que en el Sahara, por sus recursos, fosfatos en el caso del antiguo territorio español; minerales raros en la isla verde de momento danesa. La democracia pasa por un mal momento.

Leía en un reportaje este domingo en el diario “El Mundo” que la población de Groenlandia se acuerda de Vigo y no por estrambótica visita que hace 40 realizó el alcalde Manuel Soto y la devolución, aún más estrafalaria por una alcaldesa groenlandesa, sino por la flota pesquera, en parte salida de los astilleros de Beiramar. Los groenlandeses confunden la ciudad con el club, y aseguran que los barcos se construyeron en Celta de Vigo, lo que, después de todo, tampoco está tan mal.

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