Grande Marlaska

Publicado: 29 ago 2026 - 09:42
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Opinión. | Atlántico

Uno de los personajes que mayor deterioro ha sufrido durante esta etapa del Gobierno Sánchez ha sido Fernando Grande Marlaska, si bien hay que reconocer que forma parte del reducido grupo de ministros que permanece en su cargo desde el inicio de esta etapa y por tanto, ha tenido más tiempo de exposición que la mayor parte de sus compañeros. Curiosamente, existen muchos factores que comparten dos de los ministros hoy enfrentados por la interpretación del problema ceutí cuyo resultado ha sido la visibilidad de la primera crisis no disimulada en el seno del equipo. La crisis enfrenta al titular de Interior con la ministra de Defensa, Margarita Robles, y se da la circunstancia de que ambos forman parte de la primera formación ministerial y ambos son jueces –con muy estimable currículo- de carrera.

El pasado jueves, y tras un intenso y casi dramático desacuerdo que inició la ministra en su comparecencia ante el Senado, fue Marlaska quien se presentó en el Congreso para explicar su versión de los acontecimientos que Margarita Robles había cuestionado abiertamente como parte de su personal y contundente distanciamiento de la versión oficial que no había tenido reparos en arrojar al personal del CNI a los cascos de los caballos. Robles, dolida con un Gobierno que hacía responsable del desastre a los agentes de inteligencia en Ceuta, -personal que depende de Defensa y no de Interior- se posicionó abiertamente en su defensas puntualizando fechas y horas en los que su gente informó de los movimientos que se estaban preparando en la frontera como paso previo a una más que previsible invasión multitudinaria cuestión que negó el resto del gabinete encabezado por Marlaska y secundado por el sector más próximo al desaparecido inquilino de la Moncloa desde Albares a Bolaños, Torres o Puente. O sea, el núcleo duro. La comparecencia de Marlaska ha sido tan inútil y sospechosa como las medidas de Torres. Marlaska ha culpado al PP y Vox de la crisis, y si bien ha reconocido que había muchos informes, explicó también que eso forma parte de la cotidianeidad o sea, que es cosa de todos los días. Marlaska manipula y usa verdades a medias. En eso se ha convertido, pero Robles, obligada al martirio, no puede seguir ahí.

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