Galicia en las elecciones de Andalucía

Publicado: 26 mar 2026 - 01:35
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Ganándole en sorpresa al presidente Sánchez, el pistoletazo de salida para el futuro político en España lo acaba de marcar Juanma Moreno, presidente de la Comunidad Andaluza. Sabe muy bien lo que es apoyarse en otros para llegar lejos, en su memoria está Ciudadanos y Vox que le encumbraron después de treinta y seis años de gobierno ininterrumpido del PSOE-A. La cita electoral será el 17 de mayo, día de las letras gallegas. Una casualidad, o no, para que esté en el aire la mayoría absoluta de la tierra de Fraga, Feijóo y hoy Alfonso Rueda. Andalucía demuestra que es un mosaico de acentos, oficios y miradas y que los hijos de emigrantes tienen relato, que no es un único relato, sino una constelación de historias que, juntas, dibujan el estado de ánimo de una comunidad acostumbrada a debatir con gracia y a resistir con dignidad.

María Jesús Montero, se las verá con Juanma Moreno. Regresa a su tierra con la tranquilidad de quien deja los deberes sin hacer y, aun así, espera aplausos por el viaje. Los presupuestos, esos pequeños detalles sin importancia, quedan abandonados como si fueran un papel olvidado en el fondo del bolso. Y ahora tendrá que enfrentarse al reto monumental de decir algo por sí misma, sin que cada palabra tiemble bajo el peso de su propio eco. Porque hay lugares donde las decisiones pesan de verdad, y donde las frases no se pueden soltar al aire como globos sin hilo, allí cada una marca un rumbo, aunque ella parezca empeñada en navegar sin brújula. Melena rizada, indómita y mezclada con energía eléctrica, la vicepresidenta primera y ministra de hacienda regresa a su tierra.

La elegancia contenida del porte de Moreno transmite una mezcla de disciplina y aplomo y una expresión concentrada que parece medir lo dicho antes de nacer. Moreno tiene cabello corto y cuidadosamente peinado, enmarca una frente amplia que sugiere reflexión y experiencia con ojos, atentos y ligeramente entornados que observan con una mezcla de vigilancia y propósito, como si buscara asegurarse de que cada idea llegue a su destino. Su quietud no es rigidez, sino control del que domina su propio ritmo. Un hombre que, sin necesidad de gestos grandilocuentes, impone presencia simplemente por estar.

Andalucía, con su mezcla de ironía, sabiduría popular y belleza cotidiana, afronta las elecciones con una sonrisa que nunca es ingenua, una memoria que nunca es corta y una política que nunca se vive en silencio. Aquí las campañas no empiezan en los mítines, sino en los patios donde el sol cae como un telón de teatro, en la cola del mercado, o en la sombra de un naranjo. A medida que se vaya acercando el 17 de mayo veremos cómo esta C.A. vuelve a desplegar su galería de personajes pintorescos, esos cronistas involuntarios que, sin pretenderlo, capturan mejor que nadie el pulso de la calle.

Galicia mira al Atlántico como quien consulta un oráculo, y Andalucía mira al Mediterráneo como quien se mira en un espejo. En el fondo, las dos saben que su verdadera riqueza está en la gente hospitalaria, intensa, capaz de invitarte a comer sin conocerte y de discutir contigo como si te conociera de toda la vida. Y sí, puede que una tenga niebla y la otra azahar, pero en las dos se vive con esa mezcla de fatalismo y alegría que solo se entiende en la península. Ese “ya veremos” que en Galicia suena a resignación sabia y en Andalucía a optimismo descarado.

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