José Teo Andrés
Puerto nodal
La Xunta acaba de iniciar un nuevo proceso de fusión de ayuntamientos. Hay que decir que el primero fue un éxito: cuatro concellos -Oza y Cesuras y Cotobade y Cerdedo- decidieron convertirse en dos. No es ironía: que sin presiones y de forma voluntaria dos municipios vecinos apostaran por unirse tiene mucho mérito, más cuando la tónica del último medio siglo ha sido la contraria, la segregación, con la separación de A Illa del resto de Vilanova como último ejemplo. Pero ha quedado claro que por esta vía no se avanzará mucho más. Si se quiere reducir el número de administraciones locales para que sean más eficientes y puedan dar mayores servicios, no habrá más remedio que optar por la vía ejecutiva y ordenar la unión de los municipios que tengan una población inferior a un mínimo. Eso lo ha hecho Portugal para racionalizar la organización local y conseguir capacidad para dar servicios a sus vecinos. ¿Tiene sentido una alcaldía para 300 o menos residentes? Portugal también unificó sus puertos del Norte, fusionando los tres que había en una sola gestión, con un resultado visible en las cifras de crecimiento de Leixoes, en la desembocadura del Duero en Oporto. En Galicia hay cinco terminales, cada una con su propia organización y objetivos, a menudo compitiendo entre sí por el mismo cliente, como pasó con Maersk entre Vigo y Marín.
Vigo es el mejor ejemplo de lo que significa una fusión. Hace poco más de un siglo existían tres ayuntamientos, el que ya se llamaba Vigo, que apenas contaba con superficie aunque era el más pujante gracias a su puerto e industrias; Bouzas, que tenía una gran flota pesquera y todas las playas, y Lavadores, el menos poblado, pero donde se encontraban los montes. La unión no fue fácil y desde luego tuvo poco de voluntaria, pero sí efectos: permitió dotar a una ciudad de una población importante y una extensión suficiente para desarrollar futuros servicios. Si los tres estuvieran por separado todavía hoy no habría ni universidad, ni autovía a Madrid ni posibilidad de conseguir servicios de una capital. Véase lo que ocurre en Ferrol y su suma cero con Narón.
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