Lo francés

Publicado: 02 jun 2026 - 00:10
Opinión.
Opinión. | Atlántico

Una tanda de penaltis que es lo más parecido que hay en fútbol a la ruleta rusa ha hecho campeón de Europa por segundo año consecutivo al Paris Saint-Germain que dirige Luis Enrique, un entrenador de probada personalidad y solvencia, mucho mejor ahora que cuando jugaba al fútbol. El segundo campeonato del equipo parisino ha vuelto a significar una algarada nocturna de órdago a mayor y una noche de pesadilla para la capital de Francia que se ha solventado con un muerto, 890 detenidos y 180 policías heridos de diferente consideración. Se trata de una situación muy grave que no aprovecha ni al fútbol como espectáculo universal de masas ni a Francia, un país sumergido en una crisis social política y de pura identidad, de proporciones que crecen cada año y a la que no han podido pone freno las diferentes tendencias política que han ocupado las tareas de gobierno en el Eliseo este siglo que ya ha superado su primera cuarta parte.

La terrible noche de París para celebrar este triunfo deportivo ha puesto en guardia al Gobierno francés y ha activado todos los mecanismos judiciales en un país que ha dejado de ser ejemplo internacional de cordura y sentido común y que tampoco es ya referente de distinción, aquella “grandeur” que supuestamente acompañaba todos sus actos al otro lado de nuestras fronteras desde los desfiles del presidente De Gaulle –un Franco algo más comprensivo y cincuenta centímetros más alto- a la sensualidad de sus vinos, la untuosidad de sus quesos, o los bikinis de Brigitte Bardot. Todo el mundo sabe que los franceses más universales no lo son de nacimiento. No lo era Napoleón, no le era George Simenon, tampoco lo era Picasso, ni Hergé, ni Jacques Brel, ni Moustaki, ni Aznavour, ni Adamo, ni la Gioconda y tampoco lo es Silvie Vartan y una buena parte de la selección de fútbol que irá a jugar el Mundial.

Es verdad sin embargo que esta singular apropiación que los distingue, hace de los franceses un prodigio en la actividad de fagocitar positivamente todo lo que se mueve, y hacerlo de casa, Es bueno para unas cosas y no tan bueno para otras.

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