José Teo Andrés
Puerto nodal
Como ocurre con el cuadro en el que don Paco Goya pintó a la familia de Carlos IV, en la foto de la mezquita de Hasan II hay una figura femenina que nadie ha conseguido identificar. Y si bien en el cuadro, su autor aparece en segundo plano amparado tras el lienzo mucho más modesto que Velázquez cuando pinto “Las Meninas” que se colocó en primera fila y con la cruz de una orden que no poseía aún, alguien tuvo que tirar la hoy rescatada y popular instantánea que reúne a los tres golfos del Peugeot en su escapada a Marruecos de 2019 que ha servido a la UCO para amarrar el argumento demostrativo de que Santos Cerdán se había convertido en el conseguidor de obras públicas para Acciona cobrando por la tarea el 2% lo que acerca mucho a la posibilidad de que todos estos episodios escondan una red de enriquecimientos ilícitos y la financiación ilegal del partido. De hecho, Santos Cerdán no tenía ni potestad ni derecho alguno para sumarse a aquel viaje programado y organizado por el ministerio de Fomento porque entonces no era cargo administrativo alguno sino un personaje que pululaba por Ferraz haciendo y deshaciendo. La señora de Goya podría ser una infanta poco notable y la de la foto, la ex mujer policía de Ábalos, ejerciendo el papel de María la traductora. Claro que esa posibilidad choca con la presencia de Jesica Rodríguez, la amante del ministro que le acompañaba a todas partes.
La foto de la mezquita no es sin embargo gran cosa comparada con la decisión aplicada al Fiscal General al que le ha caído suspensión de dos años y multa de 7.000 euros, una sentencia de compromiso para demostrar que Álvaro García Ortiz es culpable y que el presidente del Gobierno y el propio Gobierno que se han pronunciado de un modo inaceptable en un país democrático y respetuoso con los principios más elementales de la actividad política en democracia, deben dimitir, disolver las Cortes y convocar cuanto antes elecciones. La condena es leve para lo cometido pero no tiene otro objetivo que marcar a García Ortiz, convertirlo en escarmiento para futuras situaciones y demostrar que la ley está por encima de arrebatos personales. El condenado deberá pagar al novio de Ayuso 10.000 euros por daños morales. El ganador aquí es González Amador.
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