José Teo Andrés
Un paso de la universidad
Me ha leído con atención los 304 folios de la “Ponencia Marco” para el 40 Congreso del PSOE, que resume las ideas y el programa que este partido propone como fundamento de su acción de Gobierno para España. De todos los puntos del programa marco es especialmente interesante el 1957, donde, justificado, ¡cómo no! por la necesidad de resolver el conflicto catalán dice, entre otras cosas: “La España multinivel moderna es la que ofrece cauces democráticos de diálogo y pacto en el marco de la ley para dar salidas a situaciones como la de Cataluña, en clave de mayor profundización del Estado de las autonomías” Y más adelante: “La mejora de la convivencia en el seno de la sociedad catalana y el mejor encaje del autogobierno catalán con el resto de España constituyen objetivos de primer orden para los y las socialistas. El Gobierno de España ha impulsado de forma decidida y valiente la agenda del reencuentro para fomentar el diálogo, el entendimiento y el pacto dentro de la ley, como el único camino viable para avanzar con esperanza de éxito en aquellos propósitos”.
Nótese que se emplea la expresión “el pacto dentro de la Ley”, y no dentro de la Constitución. Porque esa ley podría ser una “lege ferenda”, es decir, por hacer a la medida de lo que a sus consocios de ERC y otros convenga (la expresión se emplea en el mundo jurídico-político para hacer referencia a lo que es deseable a quien conviene que lo sea. Se contrapone al aforismo “lege data”, que hace alusión al Derecho existente) Ese término se desprende de la propia negociación previa del Gobierno de Pedro Sánchez con el independentismo. Y pese a esa omisión de la Constitución en el negocio a revolver con el independentismo, en el punto 2214 leemos: “Una Constitución cuyo espíritu de concordia y reconciliación reivindicamos. Y porque la defendemos, es nuestra convicción que es necesario emprender, con espíritu constructivo, determinadas reformas que la actualicen al siglo XXI”. A ver cómo, sin las mayorías necesarias ¿Y qué se quiere decir en el punto 2291?: “La cogobernanza se ha revelado como una fórmula adecuada para avanzar en una mejor organización de la Administración de Justicia. Abrir las conferencias sectoriales a la participación de aquellas comunidades que no tienen transferidas competencias en materia de justicia puede mejorar la participación de todos los territorios en aras de garantizar un servicio público más equitativo”. ¿Es que acaso se va a dar cauce a la pretensión del independentismo catalán, desmontada por el Tribunal Constitucional del Estatut de 2006, que pretendía dar a aquella comunidad de un sistema judicial sometido a su propia tutela?
Pero vamos a lo del “multinivel”, o sea, varios niveles. El Diccionario de la Real Academia Española, atribuye a la palabra nivel, entre otras, estas acepciones: “Altura que algo alcanza, o a la que está colocado, categoría, rango, grado o altura que alcanzan ciertos aspectos de la vida social, grado de bienestar, principalmente material, alcanzado por la generalidad de los habitantes de un país componentes de una clase social”. Lo más insólito es que un partido que se sigue llamando socialista proponga en su ponencia marco justamente dar cauce a las desigualdades formales y jurídicas entre los ciudadanos. Porque si lo que se quiere decir con “multinivel” es que habrá varios niveles administrativos en la estructura funcional del Estado eso ya existe ahora. ¿Dónde está la novedad? Más bien parece una versión requintada de aquella de la España “asimétrica” que se le ocurriera a Maragall y que Zapatero pretendió santificar. En esta parte del discurso de Sánchez hemos ido pasando por varias fases, aunque nada mejor que aquella definición de España como “nación de naciones formada por Cataluña, Galicia, el País Vasco…¡Y España!”. Con razón, analistas como Marcelo Gullo, doctor en Ciencia Política, graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid, profesor de la Universidad Nacional de Lanús, “autor de Madre patria”, (Espasa, 2021), concienzudo análisis sobre la leyenda negra y sus consecuencias políticas hoy, aludía recientemente a la “balcanización de España”.
Realmente no se puede negar que desde que manda en el PSOE el doctor Sánchez no ha enriquecido la calificación de España que viene sucediéndose de modo continuado como “federal, federal asimétrica, plurinacional”. Pero este invento lingüístico los mejora todos. De momento, ya hemos visto que todo esto es un experimento para acomodarse a las pretensiones de los que quieren salirse del Estado, pero que Sánchez precisa para seguir en la Moncloa. Hay gestos que lo dicen todo como la ausencia de Aragonès de la reunión de presidentes autonómicos (el vasco fue, pero tras haber sacado al presidente nuevas cesiones), porque él trata directamente de igual a igual con su homólogo del Estado español. Y es que no todos estamos al mismo nivel.
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