Fermín Bocos
Resucitar el Frankenstein
Los países de Europa que han introducido la prohibición del uso de las prendas islámicas que ocultan el rostro de la mujer responden, según María Teresa Areces, catedrática de Derecho de la Universidad de Lleida y especialista en diversidad religiosa, a la seguridad y la necesidad de identificar a los ciudadanos y evitan entrar en aspectos espinosos como los de la religión o la no discriminación. Por ello, con respecto al recurso contra la ley francesa ante el Europeo de Derechos Humanos, el tribunal la acabó avalando. Y sentenció, sentando jurisprudencia, que la libertad religiosa es compatible con prohibir el burka si dicha prohibición garantiza la cohesión social. Dice la citada experta de modo expreso que "Tanto la de Francia como la de Bélgica alegan que tiene que ser posible la convivencia entre los ciudadanos y una de la manera de convivir los ciudadanos es el de mirarse a los ojos y que puede llegar a vulnerar el orden público llevar el burka". En ese sentido, hasta Marruecos ha emprendido acciones contra el burka,
Aquí hemos visto y seguimos viendo esa miserable literatura de algunos considerados progres que han perdido todo decoro. No defienden directamente las controvertidas prendas, sino que en un alarde de cinismo literario salen en defensa de quienes lo proclaman como opción de libertad. Las propias expresiones de mujeres huidas de los países donde se impone y exportan niqab y burka, o que, con grave riesgo para sus vidas lo denuncian y piden ayuda, no conmueven a estos avaladores del absurdo de considerar que esta forma de vivir aisladas del resto del entorno es una opción de libertad que la extrema derecha quiere cercenar, sin que les sirva de referencia las medidas limitadoras impuestas por otras naciones del mundo occidental, por lo visto, opresoras.
¿Qué va a ocurrir cuando una de estas mujeres embozadas sea, supongamos, regularizada? Y diré más, cuando tenga que identificarse en una gestión administrativa o incluso mañana (cosa que por cierto ya ha ocurrido), si obtiene la nacionalidad española ha de sentarse en una mesa electoral o identificarse para votar. ¿Se considerará que será forzada a mostrar su rostro y por tanto se la agredirá en su libertad? ¿Veremos a las Montero o Belarra salir cubiertas con las prendas citadas en ejercicio de libertad y solidaridad?
El niqab y el burka son obligatorios principalmente en Arabia Saudita, Irán y Afganistán, donde la ley o la autoridad religiosa exige su uso en espacios públicos para las mujeres. Incluso una policía religiosa la persigue. María Teresa Areces, la Catedrática de Derecho de la Universidad de Lleida y especialista en diversidad religiosa, señala que ni el Corán ni la Sunnah obligan a la mujer a que vista el burka, ni el chador, ni el niqab. "Lo que sí se puede deducir de lo que dice el Corán y la Sunnah es que la mujer tiene que vestir con decoro y con pudor, pero nada más. Esto es una imposición de los islamistas integristas". O sea, que como dicen los progres de aquí si es una imposición.
En Arabia Saudita, las mujeres deben cubrirse con una abaya y, en muchos casos, también con un velo que cubra el rostro, especialmente en presencia de hombres que no sean familiares directos. Desde el triunfo en 1979 de la Revolución Islámica en Irán, el hijab es obligatorio para todas las mujeres, tanto nacionales como extranjeras. En Afganistán, bajo el régimen talibán, el burka es obligatorio para todas las mujeres y niñas en espacios públicos desde 2022. El niqab es un velo que cubre el rostro dejando solo los ojos visibles y suele combinarse con una abaya larga. Es común en países del Golfo Pérsico y en algunas zonas de Asia y África, influenciado por el wahabismo.
Es bien cierto que en este aspecto hay variedades notables entre los países musulmanes. Tal es el caso de Turquía, Pakistán o Egipto, donde en determinados espacios el uso del velo puede ser obligatorio, pero sin exigir cubrir completamente el rostro. En 2011, Francia fue el primer país europeo en prohibir el burka. Le siguieron Bélgica, Austria, Dinamarca, Bulgaria y Suiza. En todos ellos se prohíbe el velo integral a nivel nacional en espacios públicos, aunque la ley suiza contempla un buen número de excepciones. Países Bajos lo prohíbe en escuelas, transportes y hospitales. Pero lo cierto es que el debate sigue abierto.
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