José Teo Andrés
Homenaje en Pontevedra al héroe de Vigo
Deporte extremo es aquel que puede costarle la vida a quien lo practica. Nadar entre tiburones es un deporte extremo, y el espeleísmo, que es bajar a grutas de entrada y salida peligrosas, es otro.
Acaban de morir dos espeleístas españoles en una gruta estrecha y profunda en una zona aislada de la cordillera del Atlas, en el Marruecos profundo.
Los espeleístas son deportistas, montañeros que en lugar de subir, bajan. Erróneamente les llaman espeleólogos, que son científicos que buscan en las grutas lo que sea digno de investigación.
Formaban parte de una solitaria expedición de tres unidos en una cordada con la que sufrieron un accidente el pasado día 1.
El primer fallecido Gustavo Virués, abogado gaditano de 41 años, había quedado colgado de la cuerda y agonizó dos días, y el segundo, el inspector de policía sevillano, de 41 años también, José Antonio Martínez, sobrevivió herido casi seis días, hasta este fin de semana.
El tercer espeleísta, Juan Bolívar, policía nacional madrileño, de 27 años, resistió vivo y sin heridas hasta su evacuación, igualmente este fin de semana
La viuda de Martínez, dominada por el dolor, acusó a "Marruecos y España de haber matado" a su marido y a Virués por no haber hecho lo suficiente para rescatarlos cuando se tuvo noticia del accidente.
La mayoría de los medios informativos apoyaron esa inculpación. Pero los deportes de riesgo son así, y Marruecos es un país sin medios que no facilita la entrada de rescatadores de otras nacionalidades por su propio orgullo nacional.
Las aventuras deben emprenderse con otros deportistas de apoyo, preparados para intervenir ante cualquier dificultad, y estos tres hombres exponiendo sus vidas sin ayuda exterior jugaron con ellas, como quienes nadan en el océano entre tiburones
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