Luis Del Val
Odio, no: aversión y repugnancia
Nada está escrito. Al hilo de los resultados de las elecciones celebradas en Castilla y León, juzgar el todo por la parte, calculando que puede pasar lo mismo en las legislativas, podría generar un brote prematuro de entusiasmo en las filas de los dirigentes del PP. Aunque sea la expectativa que alimentan las encuestas pero sin olvidar que esta vez fallaron en el caso de Vox. Pero puesto que Pedro Sánchez reitera una y otra vez su intención de agotar la legislatura, lo que nos llevaría hasta el verano de 2027, estaríamos hablando de que falta mucho tiempo -más de un año- y eso en política es casi una eternidad en la que pueden pasar muchas cosas.
Hay precedentes de cambios a última hora en función de circunstancias extraordinarias como ya ocurrió hace algo más de veinte años a raíz de la guerra de Iraq y los atentados del 11M en Madrid. Del resultado de aquellas elecciones, que cambiaron el rumbo político de nuestro país, seguimos pagando fracturas. Cambiaron España y cambiaron la percepción que tenían muchos españoles de un futuro basado en lo previsible. Nadie habría pensado que unos años después, tras la presidencia renovada de José Rodríguez Zapatero -un aprendiz de brujo-, la economía española a punto estuvo de entrar en barrena y ser intervenida y que en Cataluña, estimulados por las ambiciones de una parte de la clase política contaminada por el virus del supremacismo, iban a intentar un golpe de Estado. Tampoco nadie había previsto que, como resaca de la crisis económica que había sembrado el país de arruinados y descontentos, hubiera subido la marea de indignados, que encontraron en el movimiento del 15M que alumbró Podemos un cauce para procesar el rencor social encumbrando a sus líderes hasta el Consejo de Ministros a cuya cabeza estaba - y sigue- Pedro Sánchez.
Tampoco nadie había previsto que, obedeciendo a la ley del péndulo que tantas veces ha llevado la política de nuestro país de un extremo a otro, un partido como Vox, que explota y recoge el cabreo de otros sectores indignados, acabara siendo un actor en condiciones de condicionar el futuro gobierno de Castilla y León y, por proyección nacional, puede que también el de España. A pesar de lo que apuntan las encuestas, nunca está de más la prudencia porque nada está escrito.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
El departamento autonómico procesa actualmente un millón de imágenes diagnósticas con IA
Una ley regulará la tecnología y la ciberseguridad sanitaria