Deja tus redes… ¡Dios cuenta contigo!

Publicado: 22 mar 2026 - 01:00
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Hace unos días leía esta frase: “El ser humano solo encuentra el sentido de su vida cuando cae en la cuenta de una doble experiencia: la de existir porque Otro le dio la vida y la de existir para otra cosa que no se agota en él mismo” (Ser puerta abierta , AAVV, Sal Terrae, p.199 ss.). Cada persona somos fruto de varias experiencias fundantes: la de ser amados por un Dios que es Amor; la de ser acogidos en la propia debilidad y pecado; y la de ser invitados-llamados a seguir a Jesús.

Todo esto nos lleva a decir que -desde una perspectiva de fe- somos hombres y mujeres vocacionados/as; nuestra existencia es respuesta a una llamada, que el mismo Dios nos hace en nuestro interior. Todos somos llamados, ¡todos!, a seguir a Jesús y hacer de su propuesta nuestra manera de vida, y en esa propuesta lo fundamental siempre es vivir desde la clave de la entrega: a Cristo, bien unidos a Él, y a los demás; de ahí que la pregunta a hacernos no sea cómo organizarme yo mi existencia, qué voy a hacer yo de mi vida, sino cómo vivir esa vida en clave de entrega: ¿para quién son yo?

Celebramos en la Iglesia española el Día del Seminario; este año con el lema “Deja tus redes y sígueme”. La campaña nos recuerda esa dimensión fundamental de toda vida que se encuentra con Cristo, el seguimiento. Jesús nos invita a conocerlo , a escucharlo , a seguirlo viviendo de una manera alternativa desde los valores del Evangelio. Él nos dice a todos: ¡Sígueme!, y a partir de ahí comienza una historia personal, única, que nos lleva al compromiso con la realidad y con los demás, y que transforma para siempre nuestra vida.

Ser cristiano es seguir a Cristo en el día a día, y en todas las situaciones y dimensiones de la persona. Pero… ¿seguir a Jesús no es algo difícil? ¿No supone tener que hacer muchas renuncias? Es cierto que la propuesta que nos hace Jesús en el evangelio es dejar nuestras “redes”: lo que nos da seguridad, nuestros planes e ideas, ciertas actitudes, apegos… ¿pero es solo eso? ¿Ir tras Él solo es renuncia? No, Jesús nos invita a seguirlo , a entrar en una amistad con él, cara a cara, y desde esa relación que nos cambia la vida, armar nuestra realidad. No es solo renunciar, es acoger; no es solo perder, es ganar. Y eso es una invitación universal, sin excepciones de ningún tipo, a toda persona porque la iniciativa siempre parte de Él, de Jesús.

Es cierto que al celebrar el Día del Seminario pensamos en un tipo de respuesta concreta: la del seguimiento en el ministerio presbiteral, la vocación del sacerdocio ministerial. Un cura, en su respuesta a Cristo, no puede ser alguien que solo renuncia o piensa solo en lo que dejó o en lo que pudo ser… Quien se siente llamado a ser cura valora, disfruta y agradece lo que encuentra: Cristo, centro y horizonte de su vida. Una vida para los demás en clave de entrega, con un corazón centrado solo en Cristo, el evangelio y en los/las hermanos/a las, sostenido por la fe en Dios y por la comunidad . Seguir a Cristo como sacerdote es posible -también hoy-, es una buena aventura, alegre y transformadora, que da sentido a la vida y plenitud .

En la celebración de esta jornada, agradecemos la respuesta generosa, callada y constante de tantos sacerdotes que quieren ser y vivir como Cristo, en medio de muchas dificultades y errores, pero con mucha pasión y entrega; la de los chicos que con mucha ilusión y alegría se forman en nuestro Seminario Interdiocesano y quieren hacer del ministerio su manera de vida; la de sus formadores que con esfuerzo y dedicación generosa ayudan la discernir y a ahondar a estos chicos sobre el significado de ser cura hoy; la de lo que buscan con sinceridad cómo responderle al Señor…

Al mismo tiempo , como comunidad cristiana diocesana, queremos invitar a todos/las a sentir el Seminario como algo cercano y propio, como una responsabilidad de toda la Iglesia ; también a orar por las diversas vocaciones, por los sacerdotes y seminaristas, por nuestras familias y parroquias… queremos que nuestras comunidades sean cada vez más vivas y puedan ayudar a que todos/las en los planteemos ¿para quién son yo? y de ahí puedan surgir muchas respuestas ilusionantes a la llamada que hace el Señor. Porque Dios siempre cuenta con nosotros y cuando alguien se atreve a seguirlo, entregando su vida por los demás amando y sirviendo , toda la Iglesia crece en esperanza y rejuvenece.

+ Mons. Antonio Valín Valdés

Obispo de Tui-Vigo

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