José Antonio López Silva
Pactar pola lingua e a cultura. Xestos e accións
Los historiadores que profundicen dentro de cien años en este delirante periodo que corresponde a los gobiernos de Zapatero y Sánchez, van a tener mucho que descubrir porque no solo van a tener que interpretar hechos sino que no van a tener más remedio que auscultar y racionalizar sentimientos. Es cierto que materias tan poderosas como la Historia deben desentrañarse desde la vertiente incuestionable de los hechos, pero no conviene olvidar que la Historia es la materia que cuenta el devenir de los seres humanos sobre el planeta Tierra y no parece materia de duda la creencia de que los hechos los precipitan los sentimientos.
Personalmente creo que esta vergonzosa debacle que va a señalar al PSOE durante mucho tiempo y le obligará tarde o temprano a una radical refundación, se ha ido produciendo en respuesta a emociones que han destilado el carburante que mueve singulares sucesos. Ayer supimos que el juez Santiago Pedraz de la Audiencia Nacional que no puede ser tenido por conservador precisamente, ha abierto un nuevo sumario y ha enviado a la UCO para iniciar la investigación de la llamada “Operación cloaca” porque ese era precisamente el fin perseguido, el que buscaba Cerdán apelando a lo que hiciera falta para neutralizar la actividad de jueces, policías, parlamentarios o periodistas y para lo que pagó 4.000 eurazos al mes a la también periodista Leire Díaz –se me ponen los pelos de punta cuando me refiero a este ejemplar que denigra de un modo tan bastardo nuestro oficio- en la búsqueda y captura de información inflamable a cualquier precio. De hecho, también ayer por primera vez la UCO entró a saco en la Dirección General de la Guardia Civil ante la sospecha de que muchos de los chivatazos que compraba la fontanera partían de allí. El juez Pedraz sitúa el inicio de esta trama criminal en la carta que el presidente Sánchez nos dirigió a todos los españoles el día en que dudó en retirarse por el amor a su señora, aquella misiva ridícula y grotesca todo sentimiento, que, al parecer ha servido para más cosas que para sembrar el rubor entre los contribuyentes. Mañana sabremos también que sentimiento han hecho de Zapatero un mafioso. Paciencia.
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