José Teo Andrés
Puerto nodal
Si tuviera que elegir una propuesta de iniciativa pública para cambiar de verdad Vigo no optaría por los bancos en la calles, ni los dinosetos y ni siquiera por los ascensores urbanos aunque es una gran actuación y una buena idea. Con seguridad apostaría por la urbanización de la avenida de Europa según la idea que lleva años encima de la mesa y que aparece en el Plan General, pero hasta ahora no ha pasado de un hermoso "powerpoint" que hoy mismo reproducimos denominado "la milla verde", por sus casi dos kilómetros.
Se trata de convertir una mala carretera en una avenida de verdad, con un paseo amplio y un bulevar para pasear o correr, con parques y espacios para miles de vigueses: el cordón umbilical entre Vigo y su playa para que al fin sean uno. La idea ya la apuntó hace más de 80 años el propio Antonio Palacios al redactar su espectacular e inviable Plan de Ensanche y Urbanismo de Vigo y fue retomada poco después, a principios de los 40, por el mismo ingeniero que diseño la Gran Vía, Manuel Cominges, quien planteó su desarrollo en tres tramos: el primero desde Urzaiz a la plaza de España, el segundo hasta As Travesas y el tercero hasta la playa. El último se haría en parte a finales de los sesenta con Coia. Y ahí acabó todo.
La "milla verde" permitiría unir definitivamente la ciudad con su playa urbana durante todo el año, con fácil acceso a poco que se le añadieran bicicletas de alquiler y quizá algún sistema de transporte continuo, tipo tranvía o similar para contar con un acceso permanente. Vigo será entonces una ciudad mejor, más cómoda y "vivible". Continuará...
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