Cincuenta años y ausencias

Publicado: 22 nov 2025 - 03:30

Ayer se cumplía medio siglo de la restauración de la Corona y se conmemoró con un acto que padeció las ausencias de personas sumamente representativas de los hechos que se recordaban. El primero en no estar presente fue el rey Juan Carlos, actor principal de este restablecimiento y no invitado que es como si se celebra un cumpleaños con ausencia del que tiene que soplar la velas. Pero tampoco estuvieron los representantes de los partidos políticos que sustentan el Gobierno porque no aceptan la monarquía, y declinó su presencia la representación de Vox porque se niega a compartir espacio con un Gobierno corrupto. Faltó el Fiscal General del Estado quien, tras el adelanto de la sentencia que lo condena a dos meses de suspensión, el pago de costas y la indemnización por daño moral a la persona de la que filtró datos, se encuentra en una posición sumamente precaria y probablemente cavilando sobre qué camino tomar. No estuvo tampoco la presidenta de Madrid quien, por su cuenta y riego, convoco a las mismas horas una comparecencia de prensa sin preguntas (?) en la que comparó a Sánchez con Maduro y lo puso a caer de un burro. Y Sánchez a su vez, hizo breve acto de presencia y se marchó corriendo porque tenía que asistir al G-20 aunque no le hagan allí el más mínimo caso.

Esta disparatada sintonía de ausencias –voluntarias la mayor parte más alguna forzada- muestra con cruda nitidez el desmantelado perfil de un país que evidencia una falta de unidad y sintonía alarmante que el mismo Felipe VI no se recató de introducir en su discurso, perfectamente consciente de la enfermedad que aqueja a su país y resuelto al menos a expresarlo y no callárselo. En las butacas estaban personalidades indiscutibles de los años difíciles de la Transición que aguantaron con valentía, generosidad y sacrificio el complejo momento y ayer recibieron el Toisón de Oro en recompensa a sus méritos –Felipe González, Miguel Roca, Miguel Herrero y la reina madre Sofía- y representantes de todos los estamentos a los que los partidos que hoy respaldan la democracia sometieron a una falta de respeto tan injusta como lamentable. El panorama es por estas razones desolador, e inspira un Estado fallido que necesita urgentemente recuperarse.

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