De Ceuta al ático sin caer al patio

Publicado: 28 ago 2026 - 00:30
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Opinión. | Atlántico

En mis cinco décadas de observador de la realidad y del devenir de la política siempre espero que en las vacaciones no me atrapen las serpientes de verano, sin embargo este año ha sido imposible aunque apenas haya escrito sobre los dos grandes acontecimientos mediáticos de la lotería nacional: la avalancha de marroquíes sobre Ceuta y los vaivenes de los áticos de Isabel Díaz Ayuso. Dos símbolos del desconcierto público en que nos sumergen los avatares. Del enredo de Ceuta ya opiné antes de hacer las maletas. Hoy sigo pensando que el conflicto de la ciudad autónoma no es una simple cuestión ni de seguridad ni de oportunidad política del momento. Viene de viejo y, mientras el sabio señala a la luna del problema, el tancredismo partidista y mediático se empeñan en mirar al dedo. Desde esa incompetencia lo seguiremos padeciendo mientras consideremos amiga a la monarquía alauita descendiente de Mahoma y no se pongan en práctica medidas económicas que graven sus productos al pasar por España, se impida la circulación legal de ciudadanos marroquíes emigrantes en la UE y dejemos de darles dinero europeo como guardianes de la frontera, entre otras medidas eficaces contra el bolsillo de Mohamed VI.

La novela por entrega de los áticos de la presidenta de la comunidad autónoma madrileña no me parece una simple investigación periodística, ni un despiste de la lenguaraz aunque huera gestión de la niña Isabel, ni un error de sus escalones inferiores, detrás del telón de la escena, esté subido o bajado, existe más enjundia política e ideológica de lo que se pretende ocultar no saliendo al patio o a la palestra pública. El tablero del monopoly sobre el que juega el PP en Madrid no es una elemental sucesión de recalificaciones, adjudicaciones, compras y ventas de solares, enajenaciones de pisos protegidos y obras públicas, detrás de ellas siempre se mueven intereses espurios en beneficio de grupos económicos legales o fondos buitre, ya sean ocultos o entrevistos por las rendijas de las cortinas de humo habituales empleadas por la derecha económica. Tal fundamento responde a una clara visión del ejercicio ideológico de la política, hacer con la mano derecha sin que lo sepa la izquierda (está en el Evangelio). Además es solera en la comunidad de Madrid.

¿Recuerdan cómo llegó Esperanza Aguirre a la presidencia? Fue un alarde de oscurantismo y aparente compra de dos votos, llamado tamayazo, cuya investigación bloqueó Jesús Cardenal, Fiscal General del Estado nombrado por Aznar. ¿Nos hemos olvidado de las prácticas delictivas de “las ranas” de Esperanza? Ya no recordamos la caída de Cristina Cifuentes, ni la venta de pisos protegidos de Ana Botella en beneficio de sus herederos… Perderse en tal enumeración es absurdo porque una amplia ciudadanía madrileña continúa dándoles el poder sin pausa. ¿Un aval a su ideología? Cuesta aceptarlo pero es la realidad hasta la próxima convocatoria a la que Isabel llega con una sucesión de conflictos mayúsculos: las víctimas de las residencias de mayores, la construcción inútil y ruinosa del hospital Cendal, la incompetencia ante los agentes meteorológicos y los incendios forestales, los escándalos económicos familiares y de su compañero que, por el momento, han concluido con la extraña compra en secreto de un ático de lujo mientras ponían a la venta los de su residencia particular. Unas acciones que parecen dictadas por M.A.R., la cuchara que engorda el ego de la presidenta. El delirio de Díaz Ayuso ha llegado a su cima y muchos en Génova se frotan las manos pensando que Feijóo tiene el puesto asegurado aunque no alcance La Moncloa en 2027.

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