Fermín Bocos
Cuando el fútbol une
Pedro Sánchez y Zapatero pasarán a la gran crónica de la historia como los dos únicos presidentes de la historia de España que no reivindicaron la recuperación de la colonia de Gibraltar. Zapatero llegó incluso a enviar a su ministro de Exteriores, Montesinos, a hacerse una infame foto en la cima de la roca, donde pasean los moros. Para entender lo de Gibraltar la verdadera fuente fiable es su premier actual, Picardo. En ko que en Inglaterra llaman territorio ultramarino se manifiesta encantado con que, aunque su metrópoli está fuera de la Unión, tras el Brexit, su territorio va a disfrutar de todavía más ventajas de que si siguiera dentro. Conviene recordar que el mismo que minó de obstáculos la bahía de Algeciras en aguas no cedidas en Utrecht hoy mete a la colonia en Europa con todas las ventajas.
Los 6,8 kilómetros cuadrados de la colonia regresan plenamente el Tratado de Schengen y todavía más. Y sin que España abra la boca, se mantiene intacta la soberanía inglesa y el estatus del peñón. Y lo rubrica Picardo: “No me voy a sentar nunca con nadie a negociar o discutir la soberanía de Gibraltar”. Gobierna desde 2011 y lidera el Partido Socialista Laborista de Gibraltar. Y añade: “La soberanía de Gibraltar es asunto entre el gibraltareño y nuestro monarca. Se acabó”, ante el retrato del rey Carlos III de Inglaterra.
Dice Picardo que “Somos británicos en soberanía. Nosotros tenemos un futuro con la Unión Europea porque somos parte del mismo continente. Nuestro futuro es europeo, socio-culturalmente, pero siendo un pueblo británico.” Picardo reclama el derecho de la autodeterminación, al tiempo que se declara británico. Y eso mismo dijo en el comité de descolonización de las Naciones Unidas, que de vez en cuando trata el asunto de la colonia. Picardo Expresa su victoria de modo elocuente ya que va a permitir que personas vengan a visitar Gibraltar de toda la Unión Europea sin tener que enseñar su pasaporte
Qué lejos quedan aquellos días en que el socialista Prieto reclamaba la recuperación de la roca. Pero hay más cesiones infames de este gobierno. Al tiempo que se apoya que ETA desaparezca de la memoria de las organizaciones terroristas de Europa, el Ministerio de Hacienda oficializó la salida del Peñón del listado de paraísos fiscales. Durante más de tres décadas, Gibraltar ha figurado en la lista española de jurisdicciones no cooperativas, una etiqueta que simbolizaba tanto el conflicto político como las dudas sobre su sistema tributario. La expansión de facto de la colonia sobre España mediante adquisiciones de bienes raíces en el entorno de Gibraltar preocupó tanto a la II República que el Gobierno prohibió que los extranjeros pudieran adquirir fincas en dicha zona, medida especialmente orientada hacia los llanitos
En Gibraltar funcionan más de 80.000 sociedades y la Roca controla el juego on-line para los que son vitales las líneas telefónicas que llegan desde España. La magnitud del tejido empresarial gibraltareño y el hecho de que numerosas investigaciones patrimoniales sobre redes de delincuencia en España acaben topando con el Peñón sitúa a la colonia permanentemente bajo sospecha. España hasta el Gobierno de Sánchez la consideraba un paraíso fiscal por el que cada año cientos de millones de euros escapaban al control fiscal y se evadían. El acuerdo establecido por la Unión Europea con el Reino Unido dice en el artículo 2 de este acuerdo, donde queda claro que el Reino de España acepta como hecho consumado, al retirarse la verja, la plena usurpación del territorio del istmo que nunca fue cedido por el Tratado de Utrecht, y que ocupa el actual aeropuerto de Gibraltar.
El Gobierno de Pedro Sánchez desaprovechó la negociación del Brexit y no planteó ni siquiera abrir conversaciones sobre la soberanía en este nuevo clima, pese al viejo mandato de las Naciones Unidas. En la colonia, hay 32.000 gibraltareños registrados. La población activa es de 29.995 habitantes, la mitad de los cuales cruza la frontera diariamente. 9.726 de los 15.275 viajeros diarios son españoles. Este dato es relevante, ya que sólo el 60 por ciento de los que entran a trabajar a Gibraltar desde La Línea son españoles. O sea, que no son 15.000 nacionales, como se dice para justificar las cesiones de España para su interés. Únase el hecho de que los gibraltareños con casa en España, donde residen buena parte del año, eludan, mediante diversas triquiñuelas –como el que sus viviendas son propiedad no personal, sino de sociedades que residen en la colonia– el pago de impuestos diversos, entre otros, el de circulación de vehículos, tanto en La Línea como en otros lugares del Campo de Algeciras y otros lugares de las provincias de Cádiz y Málaga.
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