José Teo Andrés
Deep Purple antes del apocalipsis
Los resultados electorales del pasado domingo han sacado a la luz las crisis larvadas en la derecha del PP y la izquierda del PSOE. Los dirigentes de primera hora de Vox, ahora expulsados de la formación, exigen un congreso extraordinario. Los magros resultados en Castilla y León, donde Abascal fijó su residencia desde antes del comienzo de la campaña electoral, han despertado las voces dormidas.
Juan García Gallardo, que ocupó la vicepresidencia de esta comunidad, le ha contado al periodista Juanma Lamet su salida de la política e incluso líos económicos internos que podrían estar beneficiando a Abascal. Pero no está solo. También Espinosa de los Monteros y su mujer Rocío Monasterio, además de Ortega Smith o Inés Cañizares, exigen un congreso. Cuando no se cumplen las expectativas los defenestrados suelen dejar oír su voz y el mundo cerrado de la sede de la ultraderecha, en la calle Bambú, guarda secretos que pueden salir a la luz.
Los pactos con el PP, en las tres comunidades autónomas donde pueden gobernar, están ahora más cerca. No les ha ido muy bien a los de Abascal en los ejecutivos de coalición y Feijoo ha descubierto que esta es una forma de desgastar a su principal contrincante. Demasiado volcados en el voto rural de una zona despoblada, el voto urbano les ha abandonado. Las vacas, los tractores, o la defensa de la tauromaquia no solucionan el problema de la vivienda en las ciudades. La duda es si la extrema derecha española ha tocado techo y nunca llegará al poderío electoral de sus colegas europeos. En cuanto a la izquierda del PSOE ya lo advirtió el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, cuando dijo que o se unían o se disolverían como azucarillos. Ninguno ha conseguido escaño y los que lo tenían lo han perdido.
Mientras, la vicepresidenta Yolanda Diaz acudía a la gala de los Oscar en Hollywood y crecían las voces dentro de Sumar exigiendo su sustitución. No fue por la polémica del viaje, que tiene difícil explicación que la responsable de Trabajo tenga que promocionar el cine patrio, si no porque no será la próxima candidata e Izquierda Unida quiere tener más peso y más unidad ante los comicios en Andalucía. De seguir presentándose cada uno con sus siglas, incluidos los de Podemos, el riesgo de desaparecer es muy alto.
Además, surgen voces que empiezan a reclamar la salida de Sumar del Ejecutivo donde, ahora mismo, su papel es irrelevante. Gobernar, siendo otro el ganador, tiene un coste elevado. No te puedes atribuir los aciertos, pero ante los errores el castigo es compartido. Las pugnas internas no han hecho más que asomar y vienen tiempos convulsos en los extremos del arco político.
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