Autocrítica cero, presidente

Publicado: 01 sep 2026 - 00:15
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Reapareció Pedro Sánchez en un medio de comunicación importante y ante un periodista respetable tras un mes de silencio. Pero nada ha cambiado desde la última vez que escuché al presidente, en aquel repaso al período de sesiones a finales de julio, antes de la gran catástrofe que significó la llegada masiva de africanos a Ceuta. Sánchez sigue aferrado al relato de lo bien que lo hace el Gobierno, todo el Gobierno, y mantiene su línea invariable de huir de cualquier autocrítica. Y, claro, permanece en su huida de la cruda realidad, la que hoy impera en Ceuta, por ejemplo.

Creo, sinceramente, que el presidente ganaría puntos ante la opinión pública admitiendo cosas como que, por ejemplo, sus vacaciones en La Mareta fueron un error. O que los datos del Gobierno han sido erróneos. O que alguno de sus ministros se ha visto sobrepasado claramente por los acontecimientos. O que existen opiniones contrapuestas en el Consejo de Ministros acerca de si el CNI avisó o no de la que se venía sobre la costa ceutí.

Creo que el entrevistador cumplió su papel, aunque yo, supongo que, como todos los radioyentes, me quedé con alguna pregunta pendiente. El presidente no cambia el rumbo: nada de medidas regeneracionistas como podrían ser una cuestión de confianza, nada de plantearse una anticipación de las elecciones, nada de debates sobre el estado de la nación (no se le preguntó) y, al final, nada de olvidarse de atacar a la oposición y a las redes sociales. Más de lo mismo, en suma. Aunque ví al presidente un poco disperso, confundiendo, por ejemplo, el tiempo que Felipe VI lleva reinando: por dos veces dijo que lleva veinte años en la Jefatura del Estado, y en realidad solo lleva doce. ¿Sintomático?

Si todo se ha hecho bien en Ceuta ¿por qué estamos así?. Si el Gobierno no ha tenido sino aciertos ¿cómo se explica el descontento en la ciudadanía? Sánchez carece, da la impresión, de conejos en la chistera, y poco podemos, por tanto, esperar de su comparecencia ante el Congreso, en un pleno extraordinario, el próximo jueves. Un mes ha tardado en llegar esta comparecencia, como un mes ha tardado esta primera entrevista mediática. Pero unas medidas verdaderamente efectivas, que reconcilien a este Gobierno con la opinión pública -y ya no digamos la publicada--, van, es de temer, a tardar mucho más.

Siento ser tan drástico, pero el regreso de Sánchez a la vida `normal` ha sido un fiasco. Me aburrió la entrevista, pese a que estuvo bien conducida. Y que los ciudadanos se aburran es lo peor que le puede ocurrir a un político, aunque digan, quizá con razón, que la democracia debe ser aburrida. La nuestra no lo es, pero para mal.

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