Fernando Jáuregui
EE.UU no está para celebraciones; Trump sí
Laura Soria Velasco es una jueza de Valladolid que ha acudido a una joyería de esta ciudad donde es evidentemente conocida y querida, para encargar que le presenten bocetos que puedan cambiar por completo el aspecto de su anillo de boda. Ella es no solo magistrada, sino ex esposa del ministro de Fomento, Óscar Puente, del que no quiere saber nada a juzgar por esta declaración de intenciones publicada en una de las redes sociales que denotan lo harta que ha debido quedar esta mujer de la relación con el ministro. En lugar de llevar a cabo esta operación en completo secreto y sin que nadie se entere, ha deseado hacerlo público con cámara de por medio y todo un acompañamiento de sonido que significa un mensaje preciso e inequívoco en el que la magistrada afirma que desea que le muestren unos diseños que cambien por completo el aspecto de la alianza que para ella ya no significa nada.
La propia estampa del ministro, su comportamiento en las redes, sus aspavientos en la banco azul, sus insultos gratuitos a todo bicho viviente y su particular modo de gobernar un ministerio que no ha hecho nada bueno en toda la legislatura, introducen la sospecha de que el caballero es igual o peor en su casa, y que lo que vemos de cara a la galería no debe tener comparación con sus comportamientos de puertas adentro en la soledad del santuario.
Puente no ha dejado buen recuerdo a su ex mujer la jueza Soria, pero tampoco es que se haya ganado las simpatías y la comprensión de los afectados por el accidente de Adamuz del que no ha dado las menores explicaciones, no ha asumido ni una sola de sus responsabilidades y ha abandonado a las víctimas a su suerte. Nadie se acuerda a estas horas de aquella tragedia y mucho menos un ministro que en cada recodo del camino se encuentra recuerdos, huellas y signos que parecen pregonar su inestabilidad, su falta de respeto y su pésimo carácter. Ya no es solo una utilización lamentable de sus redes sociales sino la percepción de que la convivencia con él es seriamente mejorable. Su ex mujer ha querido hacerlo patente y no se ha guardado nada. Lo que habrá sufrido la jueza en su convivencia con un marido que quiere borrarlo de sus pensamientos. Una heroína, vamos.
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