América para los americanos

Publicado: 21 ene 2025 - 02:15

La impresión que obtuve a partir de la única vez que he estado en los Estados Unidos es que todo lo que uno pueda imaginar -desde las hamburguesas a los espectáculos de masas- adquiere allí una dimensión muy superior a las mimas cosas que uno puede encontrar en Europa. Los automóviles, las autovías, los supermercados, las ciudades, las alegrías, las tristezas… todo es mucho más grande.

El mundo se prepara para enfrentarse a la segunda etapa de Donald Trump como presidente del país y más vale que nos hagamos a la idea de que también esa coyuntura va a superar con mucho los tamaños, volúmenes y mediciones relacionados con su etapa anterior. Y naturalmente, con cualquier planteamiento que proponga comparar nuestra realidad política –la de todo el continente europeo en general- con el escenario que se abre en la supuesta nación más poderosa del mundo. Hay que partir de una base cierta y a partir de ella si eso, ya hablamos. El próximo huésped de la Casa Blanca es un sujeto que ha articulado, alentado y patrocinado una invasión del edificio del Congreso y que guarda en su historial antecedentes por tan singular comportamiento. Participar en un golpe de Estado contra sí mismo para asegurarse la continuidad en el mandato es un planteamiento estratégico no solo de lo más indigno sino también de lo más difícil, y solo recuerdo un antecedente en todo lo que conozco sobre la historia reciente de la civilización occidental. El 2 de diciembre de 1851, Carlos Luis Napoleón Bonaparte, conocido posteriormente como el emperador Napoleón III, encabezó un golpe de Estados contra la II República de Francia de la que era presidente. Argumentando ausencia de democracia y atentado contra las libertades públicas, se levantó contra la Asamblea y, una legitimado de ese modo, se nombró a sí mismo emperador. Trump, salvando las distancias y corrigiéndolas diferencias políticas, hizo lo mismo.

Por eso, mi modesto consejo es que no tratemos de analizar la situación oteándola a través del catalejo de nuestra visión europea porque aplicaremos un método erróneo con el que solo conseguiremos enfadarnos y frustrarnos. Esa América para los americanos que tanto defiende Trump siempre ha estado ahí. Con Bush y con Obama, con Reagan y con Biden. Con Lincoln y con Grant. También con Trump. Una cosa es ser republicano o demócrata y otra, ser yanqui.

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