Aldama, influencer de Leire

Publicado: 24 jun 2026 - 03:00
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En un país donde no hay unanimidad ni para elegir la dureza del pan resulta casi milagroso que la sentencia haya salido unánime. España no se pone de acuerdo en nada, salvo en que Ábalos y Koldo dice la Justicia que deben pasar 24 y 19 años de cárcel respectivamente y que se suspende la condena de 4 años y medio a Aldama por ayudar a descubrir los delitos y a condición de no delinquir, presentar un informe semestral de actividades y hacer un año de trabajos comunitarios. Siete jueces traen una conformidad tan insólita que algunos ya la proponen como fiesta nacional.

La sentencia ha logrado lo que no consiguieron los Pactos de la Moncloa de 1977. Ni un voto particular, ni un yo lo habría redactado distinto. Nada. Los magistrados han hablado como un coro de iglesia. Fuera de los tribunales, empieza la expansión del relato, la contracampaña y el contrarrelato del contrarrelato. Y aparecen los que rezan para que Leire Díez, la fontanera del PSOE, abra tuberías, revise desagües y, si hace falta, levante el suelo entero para enseñar la mochila que apunta a una trama organizada por ella y el exsecretario de Organización, Santos Cerdán, para entorpecer causas judiciales contra los socialistas.

Aldama, el arrepentido de moda es ya influencer judicial. El hombre que señaló la famosa X, sin que le hayan dado crédito probado, recibe su condena como quien recibe un paquete que no pidió, pero firma igual. La Sala considera que su colaboración merece ser apreciada con una rebaja extraordinaria de la pena. El mensaje es claro, confiese usted lo que quiera, pero la mochila no se la quita nadie, incluido el dinero.

Y mientras los condenados asimilan su futuro, se piensa que Leire reflexiona y afila la llave inglesa porque puede llegar a estar harta de goteras institucionales y lo suyo es desatascar y todos sabemos que cuando una fontanera entra en una casa siempre encuentra más de lo que le dijeron por teléfono.

Los partidos ya están en modo campaña permanente. Sonríen como aprendieron del Papa, prometen como aprendieron de sí mismos y evitan hablar de mochilas como si fueran radiactivas. El país, experto en detectar fugas, escucha con la misma fe que un vecino cuando oye correr agua detrás de la pared. Se huelen las vacaciones y los partidos, incluidos los presidentes, han tomado nota. Los portavoces comparecen con una sonrisa tan fija que parece grapada. Hablan menos, sonríen más y, cuando no saben qué decir, enseñan dientes. Es la nueva liturgia comunicativa porque en España, cuando alguien anuncia que va a abrir una mochila, puede salir desde un informe que nadie recuerda haber encargado, un chat que aparece siempre en el peor momento, un ticket de una cena que nadie admite haber pagado o un regalo que era para el partido.

Leire puede llegar a asegurar que lo suyo es vocación de servicio público y que, si la justicia necesita una mano, ella trae herramientas. Es el futuro fenómeno político que no está en TikTok. Leire Díez observa, con esa mezcla de recelo y curiosidad de quien sabe que, en esta pasarela procesal, el que desfila primero marca el estilo. Leire sigue a Aldama y no en redes, lo hace con la mirada de quien ve a un compañero de trama convertirse, de repente, en coach motivacional de la cooperación judicial. Él predica la redención colaborativa; ella, más clásica, prefiere el modo avión. Pero en esta historia basta un giro de guion para que la seguidora acabe dándole like al método Aldama.

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