El Xacobeo ante el espejo de la historia y el futuro

Publicado: 24 jun 2026 - 03:30
Opinión.
Opinión. | Atlántico

El Camino de Santiago es, ante todo, un milagro de pervivencia. A través de los siglos, esta ruta ha sido el gran cauce de la convivencia, el intercambio cultural y el respeto profundo por el otro, valores que hoy, en un mundo convulso, resultan más necesarios que nunca. Al asomarnos al horizonte del Año Santo Jubilar 2027, nos encontramos ante la oportunidad de renovar esa esencia, conjugando la memoria histórica con los desafíos de una modernidad que exige excelencia, sostenibilidad y una visión estratégica de alcance universal.

El reciente viaje del Papa León XIV a España ha dejado un regusto amable e intenso, una estela de esperanza que debe impregnar la preparación de nuestro próximo Xacobeo. La jerarquía eclesiástica ha mostrado una apertura que dialoga perfectamente con la vocación universal de la meta compostelana. En este escenario, urge diferenciar y potenciar dos ejes fundamentales de nuestra identidad. Por un lado, el eje mariano Fátima-Lourdes, con Santiago como eje, un recorrido de devoción y mística que define la espiritualidad del suroeste europeo; por otro, el eje Jerusalén-Roma-Santiago, que representa la columna vertebral de la cristiandad histórica. La guerra que asola hoy las tierras de la Biblia nos priva temporalmente del tránsito físico hacia Jerusalén, pero nos obliga, más que nunca, a mantener vivo ese vínculo espiritual, convirtiendo a Compostela en el faro que custodia ese legado de diálogo frente a la sinrazón del conflicto.

Sin embargo, el Camino exige también una autocrítica constructiva sobre cuestiones que, por recurrentes, no dejan de ser acuciantes. La gestión diaria de la ruta debe afrontar con determinación la limpieza y el mantenimiento de los senderos, una señalización que debe ser impecable y la lucha contra el efecto de las altas temperaturas, que ponen a prueba tanto al peregrino como a nuestros ecosistemas. El riesgo de incendios forestales, que tanto daño ha causado a nuestra riqueza natural, obliga a que el Xacobeo sea el estandarte de un turismo regenerativo: proteger el paisaje no es una opción, es un deber ineludible.

Es imperativo integrar en esta estrategia una gestión equilibrada que atienda las necesidades específicas de turistas, viajeros, peregrinos y ciudadanos residentes, garantizando una convivencia armónica que preserve la autenticidad de nuestra tierra y la calidad de vida de quienes la habitan, asegurando la asistencia a los ritos sagrados y la curiosa en las iglesias. Hay que convivir en armonía y de forma ordenada, la tecnología lo permite.

El éxito de este fenómeno no debe ser flor de un día, sino un motor constante de dinamización. La desestacionalización es la gran tarea pendiente para garantizar que el beneficio económico llegue de manera equilibrada a todo el territorio, desde el interior más rural hasta la costa. Debemos volver a aquella visión audaz que, en su día, supo elevar nuestro turismo desde cifras residuales hasta convertirlo en el pilar del 12% de nuestro PIB, integrando la hospitalidad tradicional con servicios de alta gama que demandan los nuevos tiempos.

El Xacobeo 2027 no puede ser solo una celebración, debe ser un ejercicio de justicia histórica y de ambición. Necesitamos unidad de acción, lealtad institucional y un mecenazgo -patrocinios también- que entienda que la restauración de nuestro patrimonio es la inversión más rentable para el futuro. Apostar por el talento de nuestras escuelas superiores y de FP y por la investigación internacional es la única manera de que Galicia siga siendo, como soñara aquel equipo liderado por Manuel Fraga que transformó nuestra realidad turística, un referente inigualable de cultura, calidad y acogida. El Camino es, en definitiva, nuestra mayor lección de humanidad y de saber hacer. Es nuestra mejor marca con INDITEX.

Alfonso Rueda lo sabe y ha confiado la tarea a personas con experiencia administrativa y de gestión, José Manuel Merelles y Marcos Gómez Román. La APG, presidida por María Méndez, ha reflexionado al respeto y ha señaladoo el afán constructivo como senda. Toca caminar juntos.

Contenido patrocinado

stats