Ahora sí que toca hacer crisis, presidente

Publicado: 24 ene 2026 - 01:45
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Cuánta confianza suscita el ministro de Transportes en los viajeros? Mejor no responder hasta conocer lo que dicen algunas encuestas en marcha. ¿Cuánta confianza despierta el Gobierno, en general, en los ciudadanos? Bien, ahí sí tenemos sondeos, y más que tendremos a la vista de las elecciones, ya inminentes, en Aragón, Castilla y León y Andalucía. Y la respuesta es que el PSOE, así como va, se está deteriorando: la sensación es que el país va, poco a poco, dejando de funcionar, y ello se achaca tanto al Ejecutivo socialista como, en menor medida, claro, a la oposición 'popular'. Así las cosas, ¿por qué asciende Vox en el aprecio de los electores?

Asistí a un peculiar 'desayuno' con Santiago Abascal, en el que recibió preguntas, la verdad, poco comprometidas, mientras el líder de Vox se esforzaba, por su parte, en no resultar demasiado altisonante: todo bajo control. Si hubiese podido, pero no tuve la oportunidad, le hubiese preguntado por qué cree que nuestros jóvenes se decantan cada vez más por el voto a una opción tan radical, tan extremista, como la suya. En todo caso, hallé la respuesta escuchando allí, en directo, al dirigente ultraderechista: él habla de revolucionar la política a su modo -sin que a nadie le importe demasiado en qué sentido, ni los pros y contras-, de hacer tabla rasa de muchas cosas, mientras que los dos mayores partidos nacionales se empeñan en una dialéctica que, en el fondo, a los ciudadanos les suena a más de lo mismo. Y creo que la gente, véase el voto a Trump, ya está harta de lo mismo y reclama lo altisonante, con tal de que sea rupturista. Preocupante, ciertamente.

Porque lo mismo ya no gusta. Ahí están importantes sectores de la vida económica y social haciendo oír sus voces disonantes: médicos, ferroviarios, agricultores, jueces y otras corporaciones relacionadas con la Justicia, diplomáticos y otros funcionarios -pese al cuidado con el que el Gobierno los trata, al menos salarialmente- se muestran poco conformes con la actual marcha del país. Sin que las buenas cifras macroeconómicas sirvan para paliar el descontento. Y añádase a todo ello ese "vamos a tener que hablar con España" de Trump, que es personaje peculiar, por decir lo menos, y que no amenaza en vano.

Es preciso, presidente, un giro de timón. No basta con llamar a Feijoo a La Moncloa -por cierto ¿cuándo se reanuda ese encuentro interrumpido por la tragedia?-. Es precisa una remodelación a fondo de un Gobierno que, diga usted lo que diga, no funciona y cuyo 'número dos', la vicepresidenta Montero, es objeto estos días de cuchufletas crueles a cuenta de sus 'codazos', patentes en un video que se ha hecho eso, viral, para salir en la foto junto a los reyes en la desgracia de Adamuz, pero que, eso sí, de los Presupuestos Generales del Estado parece ni acordarse.

¿Para cuándo esa crisis, superando las meras garantías de que permanecerá usted en La Moncloa al menos hasta el verano de 2027, y que, encima, tratará de perpetuarse después como el jefe de Gobierno más duradero, o longevo, de toda Europa? El Gobierno de España tiene que presentar una nueva cara, no tan demacrada, ante el mundo, ante Europa y ante los propios españoles: los apósitos, las culpas al otro, los silencios en medio de ruedas de prensa de dos horas y media, ya no sirven. Es preciso cambiar, mientras esta situación, esta coyuntura, dure. Que mucho ya, siento decírselo, no puede durar.

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