José Teo Andrés
¿Y si Philippot tenía razón?
La buena noticia es que el empleo ha crecido en nuestro país ,ya hay mas de veintidos millones de personas con trabajo, y la mala noticia es que, según cifras oficiales, cada día faltan al trabajo entre millón doscientos y millón y medio de trabajadores. Les confieso que me cuesta creerme y digerir esta cifra. De manera que no dejo de "bucear" en estadísticas que se empeñan en reafirmar esos datos.
Eso me lleva a preguntarme qué tipo de personas son las que deciden no ir a trabajar sin que medie una enfermedad, una desgracia personal o un imprevisto ineludible.
Quizá mi estupor tiene que ver con la edad. Pertenezco a una generación en que quizá teníamos sublimado tener un puesto de trabajo. En conversaciones con jóvenes les suelo escuchar decir que mi generación vivía para trabajar y que ahora ellos trabajan para poder vivir. Lo que me lleva a pensar que muchos de los que forman parte de las nuevas generaciones no deben sentir ningún entusiasmo ni gratificación personal por su trabajo.
Yo confieso que el ejercicio del periodismo me ha proporcionado algunos de los mejores y más interesantes momentos de mi vida. Que para mi "estar" en una redacción me resultaba más estimulante que cualquier otra cosa que pudiera hacer.
Ahora, cuando en alguna ocasión visito alguna redacción tengo la impresión de estar en un lugar anodino con gente ensimismada en la pantalla del ordenador. En algunas de estas ocasiones pienso que me he equivocado de lugar y que debo haberme metido sin darme cuenta en una compañía de seguros o en un banco.
Pero la cuestión de fondo es qué les lleva a casi millón y medio de personas a faltar a su trabajo, si es que simplemente son unos caraduras, o que las condiciones de trabajo son insoportables.
Lo que si tengo claro es que los que se "escaquean", sin ningún motivo real, de ir a trabajar son gente insolidaria, a los que no les importa que su trabajo lo tengan que asumir otros compañeros. Además de estar aprovechándose de los resortes del Estado del Bienestar que pagamos todos los ciudadanos con nuestros impuestos. Porque es recurrente escuchar a algunos decir que van a intentar "vivir" del paro dos años, o a los que creen que el Estado les debe proveer de cuanto necesitan para vivir, sin asumir que el "Estado" somos todos los ciudadanos, y que escaquearse de trabajar pero cobrar subvenciones o ayudas del Estado es lisa y llanamente un fraude al resto de los ciudadanos.
Los que practican el absentismo laboral son gentes insolidarias que se aprovechan del esfuerzo y del trabajo de quienes si van a trabajar y pagan impuestos, ya que parte de esos impuestos también se dedican a pagar a los que se quedan sin motivo alguno en casa.
Me parece que un gobierno de izquierdas tiene la obligación de hacer funcionar los mecanismos que impidan que unos cuantos miles de desaprensivos se aprovechen de vivir en un país cuyos ciudadanos han apostado mayoritariamente por el Estado de Bienestar.
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