Manuel Orío
Buscando a Wally
Tras la imputación del ex-presidente Zapatero por presuntos delitos de corrupción y tráfico de influencias, junto con el requerimiento de información en la sede socialista de Ferraz, se ha abierto de nuevo el debate sobre la conveniencia o no de plantear una moción de censura en el Congreso de los diputados para intentar destituir al presidente Pedro Sánchez. En principio la imputación no el afecta a él, pero de ser ciertos los delitos que se relatan en el documento de imputación implicarían la cooperación necesaria del consejo de ministros, y por consiguiente también de quien lo presidía. Presentar una moción de censura en estas circunstancias sería algo perfectamente razonable, es más todo apunta a que esta vez tendría opciones de ser aprobada. No por el cambio de voto PNV, como se está apuntando, sino por Junts, que podría ver afectado muy seriamente su supervivencia política de celebrarse las elecciones generales después de las municipales y autonómicas. La amenaza de Junts se llama Aliança Catalana y según han manifestado recientemente miembros de su dirección no tienen previsto presentarse a las elecciones generales, al no sentirse identificadas con el régimen constitucional español. Junts, de darse este escenario, podría conservar buena parte de su representación actual al no existir rival a su derecha. De darse las elecciones generales después de las locales, y de tner un buen resultado en estas los de Aliança, es posible que recapaciten su postura y decidan presentarse para no ceder sus votos a los de Puigdemont. Junts no tiene, por tanto ningún interés a día de hoy en retrasar las eleciones, pues es de presumir que las pomesas que Sánchez les hizo en el momento de su investidura no vayan a ser cumplidas.
Las razones que explican que no se presente en estos momentos son varias y tienen todas ellas lógica política. Primero porque obligaría a llegar a un acuerdo al PP, el único que puede presentarla en solitario, con Vox y Junts, lo que obligaría a ambos a desdecirse de su discurso político, uno radicalmente contrario a cualquier tipo de veleidad nacionalista y el otro formalmente soberanista y partidario de la independencia de Cataluña. A ninguno de ellos les conviene especialmente este cambio de discurso, que sería difícil de explicar a sus electores, pero podría salvarse este escollo con la promesa de una censura instrumental para convocar elecciones de manera inmediata. Además en este caso si que podría ser penalizado electoralmente quien se opusiera a ella, dada la muy complicada situación en la que se encuentra en estos momentos el presidente socialista.
El problema es otro, y es que a estas alturas ya no compensa el esfuerzo, dado el poco tiempo que queda hasta la convocatoria de las próximas elecciones. Una moción de estas características no es inmediata, aunque se pueda pensar que basta con que el nuevo presidente, presumiblemente el señor Feijoo, disuelva las cámaras al día siguiente de tomar posesión. Tendría primero que nombrar u consejo de ministros nuevo, al igual que nombrar un buen número de altos cargos, pues de no hacerlo el equipo de gobierno del señor Feijoo seguiría siendo sustancialmente el mismo que existe ahora. Dadas las circunstancias se ría un gobierno monocolor del PP para no anticipar futuros pactos y evitar tensiones a la hora de negociarlo. Una vez nombrados e instalados en sus puestos se podría proceder entonces a disolver las cámaras y convocar elecciones. Suponiendo que este proceso consuma algunos meses,¿ alguien puede creerse que compensaría todo el desgaste político de estos partidos sólo para adelantar algunos meses las elecciones?
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