Vigo y la provincia lideran los Certificados de Ahorro Energético
De las 93 actuaciones solicitadas en la comunidad, con un ahorro de 470 gigavatios hora, de la provincia de Pontevedra son 35, con 320 gigavatios de ahorro, el 68%
La transición energética es una gran oportunidad de negocio y Galicia tiene muchas posibilidades con la energía solar, eólica e hidráulica para aportar competitividad a la industria. Una forma de aprovechar todo este potencial son los Certificados de Ahorro Energético, una herramienta que permite no sólo ahorros de energía, sino generar nuevos ingresos con la venta de los ahorros obtenidos. Sobre esto se habló ayer en el Círculo de Empresarios, en una jornada en la que participaron tanto la Xunta como el Ministerio para la Transición Ecológica y empresas punteras en este campo.
De hecho, en año y medio que llevan en marcha los Certificados de Ahorro Energético, Galicia se ha convertido en la segunda comunidad en ahorro energético generado, sólo por detrás de Madrid, explicó Pablo Fernández Vila, director xeral de Planificación Energética y Minas de la Xunta y director general del Inega.
Así que la comunidad, que ya era referencia en generación de renovables, también está despuntando en eficiencia energética con los conocidos como CAE. “Es una doble oportunidad para las empresas, que con sus inversiones en ahorro energético pueden tener una contraprestación económica e incluso consolidar su posición de liderazgo en sostenibilidad y competitividad”, explicó Fernández Vila.
En el año 2024 el Inega recibió 67 solicitudes de CAE y si se añaden los tres primeros meses de 2025 suman en total 93, con 470 gigavatios hora de ahorro. Vigo y la provincia de Pontevedra están a la cabeza. De aquí son 35 proyectos con un ahorro de 320 gigavatios hora, el 68% del total. En A Coruña son más proyectos (47), pero con menos ahorro (133 GWh). “Es una muestra del compromiso por desarrollar este sistema, que puede ser una oportunidad única para la industria y para otros sectores que aún no lo conocen. El objetivo es invertir en tecnología más eficiente y obtener contraprestación económica”.
La Xunta aprovechó para reclamar algunas mejoras al Gobierno, como el desarrollo de una plataforma integral, así como mayor dotación de recursos humanos a las CCAA para realizar los informes.
Pablo de la Iglesia, director del Programa CAE, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, explicó que en año y medio “el sistema ya ha conseguido ahorrar lo que consume Galicia en dos meses y medio de energía” y dos tercios de los expedientes corresponden a la industria. Apuntó que para iniciar el proceso de esta herramienta, “lo primero es analizar los consumos energéticos de la empresa y tratar de reducir, donde no sea necesario, y con el mismo confort en el caso de domicilios o sector terciario”.
Subrayó que el sistema CAE destaca por “la poca carga administrativa y de burocracia. Están muy claros los documentos que se necesitan. La segunda ventaja son los plazos, que para actuaciones estandarizadas son 20 días y para las singulares 30 días hábiles. Si no se responde, el silencio administrativo es positivo. Tres meses en total todo el proceso”. Aseguró que todo esto implica que “la carga para las administraciones es muy elevada y lo están gestionando de forma muy diligente”.
También explicó que hay dos retornos económicos: el directo y el que produce la mejora de la eficiencia en las facturas de electricidad.
Quiso dejar claro que los Certificados de Ahorro Energético no son subvenciones ni ayudas de Estado, sino un instrumento de mercado, que es compatible con subvenciones.
Stellantis prevé una reducción de emisiones del 75% en 2030
Stellantis, Ceamsa, Dosfer y Ecoforest participaron en la jornada del Círculo de Empresarios, organizada por Iberdrola, como casos de éxito y empresas líderes en el campo de la eficiencia energética. Cristina Martínez Castañeda, de Stellantis, explicó que la compañía ya ha realizado cambios en el grupo de frío de la planta viguesa y está trabajando en un proyecto singular para pintura. Para el futuro incluyen en sus planes las bombas de calor. El objetivo de la factoría es alcanzar en 2030 una reducción del 75% de emisión de CO2 respecto a 2021. En el caso de Ceamsa, Antonio Comesaña explicó que sus principales fuentes son la biomasa y el gas natural, aunque “desvincularse del gas es estratégico para nosotros”. Juan Rodríguez, de Dosfer, apuntó que sus clientes son empresas industriales y “la eficiencia energética es una necesidad”. También puso sobre la mesa las iniciativas de Ecoforest Iago Bastos.
En el lado más técnico de la jornada, Javier Domínguez, técnico del Inega, explicó los pasos que las empresas deben dar para conseguir un CAE, que es un documento que certifica el ahorro y permite monetizarlo. Destacó que las 77 actuaciones solicitadas el año pasado equivalen al 3,7% del consumo eléctrico total de Galicia en un año o 115.000 hogares y un ahorro en las facturas de las empresas de 50 millones, además de que se generaron ingresos de 43 millones.
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