Un eclipse de estrellas

FRANCIA-ESPAÑA

Yamal y Mbappé no decidieron un partido en el que el colectivo se impuso a las individualidades

Lamine Yamal disputa un balón con Kylian Mbappé durante la semifinal de ayer en Dallas.
Lamine Yamal disputa un balón con Kylian Mbappé durante la semifinal de ayer en Dallas. | EP

Unas semifinales de un Mundial son el escenario ideal para que las estrellas brillen. Y más en un Francia-España, donde basta mirar alrededor para encontrar futbolistas llamados a marcar una época. Pero incluso entre tantas figuras, siempre hay dos focos que iluminan más que el resto. Antes del partido, todas las miradas apuntaron a Kylian Mbappé y Lamine Yamal. En la previa, el francés optó por un perfil bajo, mientras el extremo español acaparó los titulares. Sobre el césped, sin embargo, Lamine apenas necesitó 20 minutos para dejar su primera huella al provocar el penalti que abrió el marcador.

Sin embargo, ninguno de los dos consiguió imponer su brillo. El gol encajado empujó a Mbappé a asumir más protagonismo. Francia buscó una y otra vez la espalda de la defensa española para encontrar a su capitán, pero unas veces el fuera de juego y otras la intervención de Unai Simón frustraron sus intentos. Sus primeras partes fueron análogas en cuanto a influencia sobre el juego, pero bastaba una conducción o un desmarque de cualquiera de los dos para que el estadio contuviera la respiración.

El Lamine Yamal del Barcelona todavía no ha hecho acto de presencia en esta Copa del Mundo

Después de pasar por vestuarios, todo hacía indicar que lo que pasara, para bien o para mal, iba a salir de las botas de uno de los dos. No obstante, nada más lejos de la realidad. El segundo gol español terminó de desactivar a Mbappé, que tardó más de quince minutos en tocar un balón en la segunda parte. Muy solo y desaparecido, al igual que su equipo. Eso sí, cuando apareció transmitió peligro, pero la defensa española, la mejor del campeonato, eclipsó las arrancadas del astro francés. Lamine tampoco estuvo mucho más lúcido, aunque la victoria siempre ayuda a ver las cosas de otra forma. Buscó su gol hasta el final, pero estuvo demasiado fallón en los duelos, algo impropio de él, y con cierto aroma de ansiedad en sus acciones. Le anularon un gol muy suyo por un fuera de juego de centímetros, aunque tampoco habría tapado lo evidente: el Lamine del Barça todavía no ha hecho acto de presencia en este Mundial.

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